Ignoro
quien escribe los discursos del actual Jefe del Estado -supongo que
debe ser algún amigo de esos insultadores de la radio que se toman
tan a mal las tímidas reacciones negativas a las reales palabras de
algunos profesores metidos a parlamentarios-, ignoro lo que percibe
“el negro” y lo que cuestan de dinero público esos discursos -en
España no suelen coincidir ambas cifras-, ignoro si el monarca
cambia algo del texto o solo se limita leerlo con el nulo entusiasmo
de un borbón trabajando -lo que nos cuesta el sexto de los felipes
no es precisamente por trabajar en otra cosa que en estar en su
puesto-, ignoro prácticamente todo de esa latosa retahíla de
tópicos del buen gobierno en que consisten esos discursos de corta y
pega con los anteriores de los pasados siglos y con la osadía del
ignorante me atrevo a opinar ¿Alguien oye enteros los sermones del
Rey en esas misas laicas a las que acude? ¿Para qué? El texto se
distribuye en nota a los medios, los comentarios políticos ya están
fabricados de antemano, los insultos de los bocazas de las radios y
de las tertulias teleaburridas están al borde de caducar de lo
viejos que son. Todo es una ceremonia de colorines y naftalina que
solo añade un poco más de mugre a lo que queda de la democracia
otorgada hace cuarenta años -aún quedamos vivos algunos que
defendimos el voto afirmativo al texto constitucional y recordamos
las circunstancias por las que había que hacerlo-, así que,
guillotinas aparte, este discurso solo me produce un efecto: desear
que sea el último.Copyright: ANTONIO MASSÉ. En los relatos de ficción cualquier parecido con la realidad es inevitable pero sólo son hipérboles, parábolas o cuentos y esas coincidencias que se dan al escribir. Si se utiliza la primera persona es por recurso literario, no quiere decir que el firmante haya sido protagonista de lo que se dice. Abogado, escritor, actor https://youtu.be/khzBnZb6By8 Contacto y derechos de autor: antxonmasse@gmail.com NO METO COOKIES NI RECOPILO DATOS
viernes, 18 de noviembre de 2016
LOS DISCURSOS DEL REY
Ignoro
quien escribe los discursos del actual Jefe del Estado -supongo que
debe ser algún amigo de esos insultadores de la radio que se toman
tan a mal las tímidas reacciones negativas a las reales palabras de
algunos profesores metidos a parlamentarios-, ignoro lo que percibe
“el negro” y lo que cuestan de dinero público esos discursos -en
España no suelen coincidir ambas cifras-, ignoro si el monarca
cambia algo del texto o solo se limita leerlo con el nulo entusiasmo
de un borbón trabajando -lo que nos cuesta el sexto de los felipes
no es precisamente por trabajar en otra cosa que en estar en su
puesto-, ignoro prácticamente todo de esa latosa retahíla de
tópicos del buen gobierno en que consisten esos discursos de corta y
pega con los anteriores de los pasados siglos y con la osadía del
ignorante me atrevo a opinar ¿Alguien oye enteros los sermones del
Rey en esas misas laicas a las que acude? ¿Para qué? El texto se
distribuye en nota a los medios, los comentarios políticos ya están
fabricados de antemano, los insultos de los bocazas de las radios y
de las tertulias teleaburridas están al borde de caducar de lo
viejos que son. Todo es una ceremonia de colorines y naftalina que
solo añade un poco más de mugre a lo que queda de la democracia
otorgada hace cuarenta años -aún quedamos vivos algunos que
defendimos el voto afirmativo al texto constitucional y recordamos
las circunstancias por las que había que hacerlo-, así que,
guillotinas aparte, este discurso solo me produce un efecto: desear
que sea el último.
No hay comentarios:
Publicar un comentario