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sábado, 9 de abril de 2016

HOSTELERÍA EN PIRINEOS

Jaca as viewed from the Rapitan fort.
Jaca as viewed from the Rapitan fort. (Photo credit: Wikipedia)

En tiempos recientes me he dado algunos paseos por los Pirineos y he frecuentado los refugios lógicamente. Refugios en los que hay de todo, buenos o muy buenos, Ángel Orús, Larribet, San Nicolás de Bujaruelo, Montgarri… y los otros.
Pero también he ido a hoteles como la mayoría de los turistas que visitan nuestros valles y no se machacan por senderos y cumbres. Hay hoteles caros pero buenos, recuerdo el de Llanos del Hospital por ejemplo o el Parador Nacional de Artiés, en que sabes que lo que vas a pagar se compensa no solo por la ubicación sino por el servicio que ofrecen. Hoteles familiares, un poco vetustos, como el Hotel Ciria en Benasque o el Londres de Luz Saint Sauveur en los que no te llevas sorpresas desagradables. Hoteles de buena relación calidad/precio como la Hospedería de Roda de Isábena o el Hotel Sánchez de Ainsa, éste, a pesar de su entrada por la cafetería llena de mamás con niños jugando, es una de las sorpresas más agradables de mi último viaje: 48 euros por una habitación doble, moderna y confortable, con los desayunos incluidos. Y luego está, como caso aparte,  el histórico Hotel Mur de Jaca, hotel kitsch, ruidoso, incómodo, catálogo de averías en calefacción y ducha, muebles de pesadilla, desayuno con productos de marca blanca de Lidl y Mercadona… hotel que exhibe los retratos de sus ilustres visitantes del pasado para recordar al sufrido huésped que otros también fueron rehenes de la escasez de plazas hoteleras que puntualmente se produce en Jaca y, como remate, el personal hace saber con una sonrisa que las quejas de los clientes forman parte del guión de la pesadilla.



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