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lunes, 30 de mayo de 2016

EL NARANJO DE BULNES

English: The Urriellu under the moonlight Espa...
English: The Urriellu under the moonlight Español: El Urriellu iluminado por la Luna (Photo credit: Wikipedia)

A veces sueño que estoy escalando el Naranjo de Bulnes o el Gran Capitán o no sé qué pared de dificultad y altura. Me veo pegado al muro irregular, sujeto a un pequeño resalte con los dedos de una mano resinosos, despellejados, los pies han buscado unos apoyos ridículos y la otra mano busca entre la chatarra algún elemento que me pueda asegurar a la vida, la cuerda que me lleva hasta el compañero de más abajo, al que no veo y apenas oigo, a las fijaciones que ido metiendo con sudores, el casco me parece una palangana volcada sobre la frente… y miro hacia abajo y el patio que hay me deja sin aliento, vuelvo a mirar hacia arriba, ya tengo en la mano un “friend”, al que busco destino sin tener nada en claro, y veo lo que me queda por subir, momento en que soy consciente de que no lo haré nunca, de que voy a morir allí y apoyo mi mejilla para despertarme, totalmente alterado, contra la almohada. Mi mujer me suele decir algo cariñoso:
-          Es un sueño, tranquilo, solo es un sueño.
Me suelo quedar despierto un rato, o lo que queda hasta que suene el despertador. Doy vueltas a las imágenes, a las variantes del sueño, por ejemplo cuando hay hielo en la pared que escalo y llevo piolets, pero percibo que uno de los crampones se va desprender de la bota inevitablemente. Intento racionalizar si son sueños de una determinada estación del año, si tienen que ver con lo que he cenado…

Hoy, cuando me despierto de este sueño tan repetitivo, no estoy en mi cama, estoy en una litera dura, el olor humano lo invade todo -parece una broma que en el refugio de Urrellu pongan fabada para cenar-, echo de menos a mi mujer. A la tarde, cuando descendamos, después de los interminables rappels, del Picu, le compraré alguna tontería en el pueblo.

domingo, 29 de mayo de 2016

NO PODÍAN PERDER LOS DOS


- Yo quiero que pierdan los dos -me salió ayer cuando un amigo francés me preguntó por quién iba en la final de la Champions-, pero no puede ser.
A pesar de ello, me puse a ver el partido hasta que el arbitraje parcial a favor de Florentino y la mala calidad de las interpretaciones me aburrió, esto es, a los 10 minutos nos pasamos a una peli policiaca francesa bastante mala pero mejor interpretada y con los Alpes como escenario. Se acabó la peli y los del balón raro seguían entre calambres, fatigas y cuentos con el árbitro al frente. Lo de los penaltis es lo mejor de estas finales, como lo de los votos de Eurovisión es lo mejor de Eurovisión. Bueno, tampoco están mal los abdominales de ese tipo que anuncia calzoncillos que nunca compraré.

martes, 10 de mayo de 2016

CONCURSO DE ACREEDORES CON LANGOSTINOS

English: Shellfish paella. Español: Paella de ...
English: Shellfish paella. Español: Paella de marisco. (Photo credit: Wikipedia)
Los surferos pescaban chipirones mientras esperaban que las olas aparecieran, formando esa línea de desempleados a los que no se espera en la inútil oficial Oficina del paro que es tan típica de nuestros horizontes. La sonriente morena puso la paella en la mesa entre los dos amigos que disfrutaban ya de un buen vino blanco de Falces (Navarra) con deleite. Galtzagorri cogió uno de los humeantes langostinos y empezó a pelarlo.
-          Yo he comparado muchas veces a la empresa en concurso de acreedores con un langostino. Antes los trabajadores con el juego de los privilegios de los créditos laborales y la vieja ley de suspensión de pagos, se comían el cuerpo del langostino para crear una cooperativa o una sociedad anónima laboral y dejaban a los acreedores las cáscaras y la cabeza negra de disulfito sódico…
-          Pero se modificó la ley en España y se puso a la hora europea –Hiruntchiverry se ha servido una ración que desborda su plato-, haciendo más determinante la figura del Administrador que designa el Tribunal de Comercio.
-          En España lo designa el Juez de la Mercantil –Galtzagorri picotea los tropiezos sin llegar a servirse mientras sonríe a su vez hacia la madura belleza de la camarera-, y así se ha logrado que ahora solo sea el Administrador Concursal quien se coma lo aprovechable del langostino, mientras que todos los demás se tienen que conformar con las cáscaras. El Administrador solo tiene un objetivo claro: cobrar él. Y ese objetivo lo persigue por todos los medios.
-          ¿Y qué hace el Juez?
-          El Juez cumple con su deber: prevarica. El Juez a final de mes cobra lo mismo, pase lo que pase con el concurso, así que como con concursados y acreedores no toma el aperitivo, ni le invitan a congresos y conferencias con gastos pagados, pues calla, mira para otro lado y firma lo que le ponen. Los jueces no se venden, los jueces se regalan.
-          En el país del otro lado de la muga, acaban en la cárcel de vez en cuando Administradores Concursales y Tribunales de Comercio enteros por esas cosas, que también suceden –Hiruntchiverry solicita la tercera botella del mismo vino, hace calor en la terraza a pesar del aire marino-, pero tengo la impresión que deberían ir muchos más a prisión.
-          Quiero creer que, en este lado del Bidasoa, los jueces no son conscientes de los crímenes que cometen con sus resoluciones y que hay administradores concursales con un mínimo de ética –Galtzagorri está acabando con el arroz que ha ido quedando en la paella-, pero me resulta muy difícil creerlo, aunque supongo que gente honrada hay en todas partes.
-          Es lo que tiene la ficción que pocas veces supera a la realidad. No sé por qué he dicho esto ¿Cómo se dice bien?
Hiruntchiverry que empieza a dar signos de cierta ebriedad tiene la sensación de que Galtzagorri se evapora y desaparece detrás de las contundentes curvas de la camarera.