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martes, 1 de marzo de 2022

LAS COACCIONES A LOS PARTICIPANTES EN LOS PROCEDIMIENTOS JUDICIALES



En España, además de nuestra sufrida administración de Justicia, existen otras « justicias », como la justicia de los titulares de los medios de difusión escritos y audiovisuales, o la justicia de Twitter y demás redes sociales alojadas en internet o la justicia de quienes, convocados por alguien, acuden con su pancarta a la puerta de los juzgados para expresar sus prejuicios sobre quienes llegan para ejercer sus derechos o deberes en un determinado proceso, dando origen a inevitables influencias, rara vez  con violencia pero siempre con cierta intimidación, en una actuación procesal cualquiera.

Se habla en la doctrina de obstrucción activa a la Justicia y es un delito que se realiza por la mera actividad, no hace falta que se obtenga el resultado, no cabe ni la tentativa ni la frustración  (Véase el artículo 464.1 Código Penal, párrafo 1º).

La acción típica no violenta, que la hemos visto muchas veces a las puertas del Palacio de Justicia sin que nos conste que se hayan derivado consecuencias para quienes así proceden, consiste en intentar influir directa o indirectamente, en el demandante, denunciante, el o los investigados o encausados, abogado, procurador, perito, intérprete o testigo en un procedimiento, para que modifique su actuación procesal, mediante el número de manifestantes, las pancartas y folletos correspondientes, los gritos y megafonía… No nos consta que públicamente se haya acudido a la violencia en actuaciones que han sido recogidas muchas veces de forma acrítica por los medios de difusión.

Se requiere para que exista delito:

1.-  Procedimiento judicial, en cualquier estado, desde las actuaciones previas o preparatorias hasta la ejecución de sentencia.

2.- Intento de influir directa o indirectamente sobre actor, denunciante, demandado, investigado o encausado, abogado, procurador, perito, intérprete o testigo  los sujetos procesales designados en el tipo penal.

3.- Empleo de violencia o intimidación con la finalidad de atemorizar al sujeto pasivo. La violencia física no hace falta que sea delictiva y la síquica es análoga a la intimidación, que debe ser interpretada en sentido amplio, como toda actividad que puede causar una perturbación en la conducta del sujeto pasivo durante su actuación en el proceso (Sentencias del Tribunal Supremo 24 de febrero de 2001, 6 de junio de 2003, 10 de enero de 2001, 9 de mayo 2001 y 11 de junio de 2004). Es necesario un comportamiento por parte del sujeto activo que se estime objetivamente adecuado para infundir miedo en el ánimo de cualquier persona normal, miedo a su integridad física y síquica o de sus familiares o de sus bienes y también a su fama u honor. 

4.- Finalidad perseguida es modificar la actuación procesal del sujeto pasivo.

Este delito de obstrucción activa a la justicia se consuma con la sola realidad de la violencia o la intimidación ejercida con la intención de alterar el procedimiento, coartando la libertad de quien intervenga en el procedimiento. No es necesario que se consiga el resultado buscado. No caben formas imperfectas de ejecución, tentativa o frustración delictiva.

Se castiga con las penas conjuntas, siguientes: Pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a veinticuatro meses.

Pero hay un subtipo agravado, previsto en el párrafo 2º, que se produce cuando con el despliegue de la acción típica se alcanza el objetivo perseguido, es decir, se logra modificar la actuación procesal del sujeto pasivo de este delito, p. ej.: el testigo cambia su testimonio. Lógicamente la pena se incrementa: Pena de prisión de cuatro a seis años y multa de veinticuatro a treinta y seis meses.

El sujeto activo del delito previsto en el artículo 464.1 CP en sus dos modalidades, básica y agravado, puede ser cualquier persona, aunque actúe movida en su fuero interno por los sentimientos más nobles, esos sentimientos que le llevan un día a ponerse detrás de una pancarta en las escaleras de un palacio de justicia y a cantar un eslogan a quienes acuden a él en ejercicio de sus derechos y deberes como ciudadanos o profesionales.


jueves, 17 de febrero de 2022

TIENES MEJOR CARA

Hay veces que una frase suena falsa desde la primera palabra y Galtzagorri fue consciente en cuanto lo dijo:

- Tienes mejor cara.

En realidad, debería haber dicho “La mejor cara te tiene a ti” o algo así, porque era la cara la que sostenía el alma de ella, al contrario que en el tópico, su cara no era el reflejo del alma, su cara era el impulso del alma. El escaso maquillaje pero bueno, puesto con ese gusto que siempre le había conocido, los labios pintados sin parecer que estaban pintados, las gotas de perfume que se alzaban involuntariamente de su ropa… todo estaba hecho para tener mejor cara y permitirle vivir un día más de actividad, aquella actividad eléctrica de trabajadora autónoma que no se puede permitir un momento de debilidad.

Laura Osinalde le puso el café con leche y la “chocolatine”, así llamaba al bollo preñado de chocolate que Galtzagorri tomaba cada mañana en su establecimiento. No había más clientes en la barra a aquellas horas de la mañana, en una de las cinco mesas, una treintañera con exceso de peso hacía engullir zumo de frutas, tostadas con mantequilla y mermeladas de colores imposibles y barritas de cereales a un infante adormilado y embobado con una pequeña consola. Niño candidato inevitablemente a la obesidad, pensó el abogado, mientras la madre devoraba su propio desayuno y lo que su hijo iba abandonando.


- Laura, trabajas demasiado. Los tiempos de pandemia han sido difíciles, ya, pero todos tenemos un límite y tú estás al borde de pasar esa frontera.

- ¿Me vas a echar los tejos como de costumbre u hoy te toca el día paternal increíble? Tengo que pagar la renta a los caseros, la luz a los oligopolios, el préstamo a la kutxa sanguijuela, los bollos han subido lo que quieras, los clientes se han acostumbrado a trabajar en zapatillas en la mesa de la cocina y las marujas que dejaban a los niños en el cole y luego se pasaban la mañana aquí se han extinguido con el cambio climático… abro 15 horas al día, yo sola, este negocio porque no puedo abrir 24 horas como los vietnamitas, que algunos céntimos más sacaría seguro.

- Laura, Laura, solo tenemos una vida y no podemos pasarla ya en el infierno o paras y ordenas tu vida o la vida te parará a ti por sorpresa.

- ¿Y de puta? ¿Tú crees que de puta no se es más esclava? Esto es el paraíso, señor letrado, esto es el paraíso en comparación con aquello. Enseguida vuelvo, voy al baño.

Y Laura, después de recoger el pago de la oronda vecina, se refugió en la intimidad de la última puerta al fondo a la izquierda.

martes, 30 de noviembre de 2021

EGOPATÍA


Leo por ahí que la egopatia es una conducta agresiva, violenta, que tiene como origen un fuerte egocentrismo que lleva al desprecio de los demás. Supongo que los siquiatras, algunos siquiatras, han llegado a esta definición por estudios científicos previos sobre casos clínicos. No siendo siquiatra, para mi el egópata o la egópata es un egocentrista que ignora la existencia del prójimo fuera de su órbita, todo existe por él o contra él - póngase en femenino cuando sea necesario -, requiere de súbditos o seguidores en vez de amigos y, sobre todo, requiere de enemigos que sean merecedores de serlo, sino los desprecia. El egópata, que conozco o he conocido, carece de empatía por las personas y solo el perro que le reconoce como su amo le suscita afecto, los egópatas que trato y he tratado tienen perro.

¿A qué viene esta disquisición? No puedo responderlo por ahora, es simplemente lo que llevo pensando desde hace tiempo sobre personas a las que he visto hacer daño a otros en el pasado, incluso yo he sido objeto, no víctima, de su conducta más o menos agresiva, y alguna de ellas sigue haciendo daño a su alrededor. Como un Don Quijote de la Mancha que tuviera mesnadas de seguidores, el egópata corre a enfrentarse a molinos de viento, proclamando que son gigantes y haciendo que esas mesnadas, más alucinadas que su líder, también sean perjudicadas por unas simples, duras e indiferentes aspas de molino que se mueven por otras fatigas, ignorando que alguien las ve como gigantescos enemigos.

La vida da lecciones, amargas lecciones muchas veces, una de ellas ha sido conocer la existencia de egópatas y su peligrosidad en las relaciones humanas, como conocí a sicópatas carismáticos y sus peligros en las relaciones económicas, ahora que se acerca el epílogo de mi biografía olvidada en un trastero húmedo puedo beber un vino a la salud de estos maestros, de estas maestras, que, sin querer, pasaron por alguna de las viñetas de la historieta.


lunes, 7 de junio de 2021

ODIO AFRICANO



En el pequeño reservado del Café Iruña, acabada la comida, Manu Majors se ha quedado solo mientras los demás comensales han salido a fumar en el exterior, además de ejercer de vigilante de los bolsos de ellas, los portafolios y algún impermeable, el abogado bilbaino degusta un whisky Macallan de 15 años en silencio mientras hace un sudoku en su smartphone.
- Me han dicho tus compañeras que te podría encontrar aquí dentro – le saluda llegando un magistrado de la Audiencia Provincial, Jesús Belmonte-Priego -, y tenía ganas de cogerte para preguntarte algo que me da vueltas en la cabeza hace días.
- Jesusito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón – Majors apaga el teléfono y se lo guarda en el bolsillo de la chaqueta azul marino - ¿Qué zozobra te inquieta para venirme con tus cuitas?
- ¿Por qué Zumadoya Gastiáin te tiene un odio africano?


- Lo mejor sería que, entre magistrados, se lo preguntases a ella directamente. No eres el primero de los que se sientan en el pupitre del centro de estrados que me lo pregunta, incluso alguno de los miembros de la fiscalía también me ha comentado de ese odio de reina de Cartago hacia mi plebeya persona que la señora Gastiáin profesa, quizá yo debiera decir, sin falsa modestia, hacia mi patricia persona pero supongo que queda mal en un antiguo profesor de Derecho Romano.
- ¡Déjate de tonterías! Tú tienes que tener alguna explicación, porque cada vez que sale tu nombre en un asunto es como si ella hubiera sentado sus posaderas sobre una botella rota, es que salta.
- Más de 30 años que lleva en ese ejercicio conmigo. Una Letrada de la Administración de Justicia me dio fe de que tiene un muñeco de Ken de Mattei, vestido de traje azul y con corbata del Athlétic en el que clava alfileres las noches de luna nueva a la única luz de un cirio negro.
- ¿Por qué?  
-  Tú piensa que el sol y la lluvia son igual para las plantas buenas y malas, que ni el sol ni la lluvia las distinguen, sin embargo, las plantas buenas dan buenos frutos y las plantas malas dan malos frutos… no voy a especular con posibles respuestas pero lo de odio africano me ha recordado a Elisa de Tiro fundadora de Cartago que fue destruida por Scipión… creo que no fue Scipión el Africano quien dijo que la talla de un hombre se mide por la calidad de sus enemigos pero casi es preferible el odio de la Presidente del Supremo que el de la Sala en que has de entrar un día sí y otro no ¿Tú qué crees?
- Creo que no debes hacer trampas en el sudoku, que te engañas a ti mismo, es como mirar las soluciones en los crucigramas...
    

miércoles, 2 de junio de 2021

BILBAINITA


- ¿Sigues enamorado de la bilbainita? - Zulema preguntó a Mikel desde el baño -.

- No seas tonta, yo estoy enamorado de ti, te lo he demostrado y, en cuanto vuelvas al catre, te lo vuelvo a probar.

- Los hombres creéis que por decirnos “te quiero” mientras la tenéis metida, ya es una prueba de amor. Confundes tus deseos momentáneos, tus fantasías conmigo, las ganas que me tenías… con estar enamorado.


Zulema hablaba saliendo desnuda del baño del hotel y dirigiéndose lentamente hacia la cama, Mikel, debajo de las sábanas, la observaba sintiendo que la excitación volvía a poner en marcha la erección. En cuanto ella se acostó, él volvió a abrazarla y a acariciarla con voracidad, ella le dejaba hacer pero conteniendo sus ganas de completar el juego.

- Está muy bien que nunca lleguemos al final del destino del viaje de cada fin de semana sin pararnos en un hotel de carretera a sacudirnos el polvo del camino, como dice tu colega, pero la cara que pusiste ayer en la cena cuando mencionó que había quedado con “tu bilbainita”… parecía que te iba a salir la úlcera gástrica por los ojos, fue un instante, pero fue como leer tu biografía sentimental en una sola imagen.

Mikel detuvo su exploración ginecológica y le miró a los ojos.

- Creo que confundes un reflujo de la acidez del bacalao con un ataque de celos, la bilbainita siempre fue el gran amor frustrado de Sebastián, la conoció cuando era una niña en uniforme colegial y él estaba en quinto de carrera, ella se le entregó ingenuamente y el hijodeputa la dejó por otra sin ninguna explicación, más tarde en un breve paréntesis con su novia oficial y con la que luego se casó, se las arregló para dejarla embarazada y luego, desembarazada ella y él recién casado, en cuanto se la encontró volvió a saltarle encima como si tal cosa, para olvidarla a los cinco minutos. Pasaron los años, yo me la encontré un día en Bilbao y ella me contó todo esto y todo lo que le había marcado “mi amigo”. Te doy mi palabra que me dejó llorando entonces. Y ayer el tipo nos cuenta que se la ha vuelto a encontrar callejeando por Bilbao y que ha quedado este fin de semana con ella, cuando su novia actual está en Barcelona arreglando sus papeles de divorcio para casarse con él, que yo lo sé y lo sé muy bien.

Zulema quieta escuchó el discurso entero. En los ojos de Mikel había la humedad de unas lágrimas nacientes, a veces la ingenuidad de su novio le sorprendía. Le besó en la boca y comprobó con la mano que la erección había desaparecido, empezó a ponerle remedio.  

- Tú lo sabes porque escuchas conversaciones ajenas con avidez, cariño. Hay amores que duran una eternidad y se expresan con sexo intermitente, “tu amigo” y “la bilbainita” se aman porque solo están juntos cuando la corriente les acerca, si tuvieran que compartir el papel higiénico del mismo retrete todos los días… no sería lo mismo.


jueves, 20 de mayo de 2021

Brève rencontre à Paris

Aristide Labarthe essayait de se souvenir des paroles de «Nini, peau d'chien» la vieille chanson d'un autre Aristide, Aristide Bruant, alors qu'il se promenait dans les rues de Paris, près de la place de la Bastille, portant son masque bleu, plus bleu que le ciel gris du matin de mai qui l'accompagnait.



L'hydrogel du cabinet ministériel où il avait passé la matinée - il y a des choses délicates qui ne peuvent pas être faites par télématique dans la bureaucratie - avait laissé l'épiderme de ses mains doux comme la peau d'une parisienne, peut-être s'appelait-elle Catherine Catherine comme cette amourette qui a eu un été dans sa lointaine adolescence.

Catherine était la nièce parisienne d'un chef réputé dans un restaurant de la Côte Basque et passait une partie des vacances d'été chez son oncle et sa tante, occupée à promener leur chien, car le travail absorbant du mariage les empêchait de s'occuper du ridicule caniche. Le timide et myope Aristide a alterné le rugby sur la plage avec ses amis, qu'il pleuve ou non, avec des caresses et des caresses avec Catherine, mais elle a trouvé un amour plus fort à Paris et a arrêté de marcher su la plage estivale, sa peau blanche aux poils blonds. Aristide, quarante ans plus tard, se souvenait avec nostalgie de cette peau, tout en marchant le long des pavés de la rive droite de la Seine à la recherche d'une boulangerie pour acheter un sandwich, des bistrots et des restaurants fermés encore, pandémie oblige.

Brisant les gestes barrière, des mains douces et parfumées, un parfum inoubliable du passé, couvrirent les yeux d'Aristide et une voix de femme demanda avec une joie débordante:

- Qui suis-je?

Les étés des années 1980 tout à coup ont projeté une cascade d'images avec la bande-son de «Les lacs du Connemara» d’un Sardou permanent dans le cerveau d'Aristide.

- Catherine!

L'auteure de la surprise l'a giflé sur la joue droite, plaçant le masque sur son oreille gauche, montrant qu'elle était gauchère et Catherine était droitière.

- Con! Je suis Amélie.

Aristide  tentait de s'excuser en replaçant le masque, mais Amélie augmentait rapidement sa colère et, bien qu'elle ait cessé de pratiquer le décathlon quelques décennies auparavant, Amélie était toujours apparemment dans un état de forme enviable et, avec sa taille et son caractère, elle était capable de lui envoyer au sol devant la file d'attente des clients de l'établissement, ravis d'assister à la comédie que, brisant l’ennui, les deux leur proposaient spontanément.

- Bien sûr, Amélie, mon élève préférée, la championne d’athlétisme du lycée ... Comment ça va?

miércoles, 12 de mayo de 2021

Brève rencontre (Still life)

Aristide Labarthe intentaba recordar la letra de “Nini, peau d’chien” la vieja canción de otro Aristide, Aristide Bruant, mientras caminaba por las calles de París, cerca de la Plaza de la Bastilla, provisto de su mascarilla azul, más azul que el cielo gris de la mañana de mayo que le acompañaba.

El hidrogel de la oficina ministerial en la que había pasado la mañana - hay cosas delicadas que no se pueden hacer por vía telemática en la burocracia -, le había dejado la epidermis de las manos suave como la piel de una muchacha parisina, quizá se llamaba Catherine como aquella novia que tuvo un verano de su lejana adolescencia. 


Catherine era la sobrina parisina de un chef reputado de un restaurante de la Côte Basque y pasaba parte de las vacaciones de verano en casa de sus tíos, ocupada en pasear el perro de éstos, ya que el absorbente trabajo del matrimonio les impedía ocuparse del ridículo caniche. El tímido y miope Aristide alternaba el rugby en la playa con sus amigos, lloviera o no, con los cuidados y caricias a Catherine pero ésta encontró un amor más fuerte en París y dejó de pasear por Anglet su blanca epidermis con el rubio vello que Aristide, cuarenta años más tarde, recordaba nostálgicamente, caminando por los adoquines de la margen derecha del Sena en busca de una panadería donde comprar un bocadillo, estando cerrados los bistrós y restaurantes.

Rompiendo los gestos barrera, unas suaves manos perfumadas, un aroma inolvidable del pasado, taparon los ojos de Aristide y una voz femenina preguntó con alegría desbordante:

- ¿Quién soy?

Los veranos de los 80 proyectaron una cascada de imágenes con banda sonora de “Les lacs du Connemara” del incombustible Sardou en el cerebro de Aristide.

- ¡Catherine!

La autora de la sorpresa le soltó una bofetada en la mejilla derecha que le colocó la mascarilla en la oreja izquierda, poniendo en evidencia que era zurda y Catherine era diestra.

- ¡Gilipollas! Soy Amélie.

Aristide intentó excusarse pretextando la mascarilla, pero Amélie iba incrementando su enfado velozmente y, aunque había dejado de practicar el decathlón algunas décadas antes, Amélie seguía estando aparentemente en un estado de forma envidiable y con su envergadura y carácter era capaz de tumbarle delante de la cola de clientes del establecimiento, que asistían encantados a la comedia que los dos les ofrecían espontáneamente rompiendo el tedio.

- Claro, Amélie, mi alumna favorita, la campeona del liceo… ¿Cómo te va?


jueves, 28 de enero de 2021

NO QUERÍA


- ¿Estás arrepentido de algo de tu vida, Jon?

Habíamos hecho el amor, demasiado rápido, no estaba seguro de que ella hubiera disfrutado, yo tampoco había disfrutado mucho, consciente de la brevedad de mi empeño, ninguno de los dos, era evidente, queríamos dejarlo ahí, ella, recostada sobre su lado izquierdo, espléndidamente desnuda, más larga que yo, fumaba con su mano derecha, un cenicero improvisado entre los dos, dirigía el diálogo, haciendo las preguntas, que no esperaban una confesión sincera indudablemente.

- ¿Algo que no deberías haber hecho?

- No sé, he hecho cosas que no debería haber hecho, muchas, muchas veces, pero arrepentirse no es la palabra, no hay arrepentimiento, hay rabia por no poder reparar lo que se rompió, pero quizá no era consciente de que estaba haciendo daño, quizá lo que ahora me parece un error fue consecuencia del daño que ya estaba hecho antes.

- No me refiero a tu matrimonio, tampoco a que te hayas atrevido a acostarte conmigo. Los coitos adúlteros son meros incidentes del camino de una pareja, para mi carecen de importancia, yo lo hice cuando estaba casada, mi marido, y padre de mis hijos, saltaba sobre todo coño que se le pusiera a la distancia adecuada y podía ser irresistible ¡Dimelo a mi! Así que yo no me iba a enfadar con aquellas desgraciadas, aunque alguna se pusiera pesada con él y llegara a molestarme.

- Your cigarette is finished.

-  And my tailor is rich. Es que tenía la impresión, cuando has acabado, que seguías igual de tenso que cuando hemos entrado en la habitación, que tu conciencia de jesuita te estaba llamando al arrepentimiento, como que te sentías mal de estar conmigo, de disfrutar con el sexo…

Retiré la portada doblada de revista que había recogido cenizas y colilla y cuidadosamente la puse en la mesilla de mi lado de la cama, luego puse mi mano izquierda en su entrepierna y me aproximé a su cuerpo de papel áspero y alambre, empecé a besarle las cejas y la punta de la nariz, ella se dejaba hacer con la mente ausente, sin responder, sin reaccionar.

- ¿Qué es lo que más te gusta? - pregunté-.

- Los pezones, que me chupen los pezones, desde que di de mamar a mis hijos, es lo que más me gusta...

Ahora, tiempo después de aquella noche en el hotel, que recuerdo estas conversaciones con ella, me hago la pregunta “¿Estás arrepentido de algo en tu vida, Jon?”.  Me respondo con toda la sinceridad que puedo, nadie va a escuchar mi confesión.

- Me arrepiento de los treinta meses que siguieron a aquella primera noche, dos años y medio de mi vida perdidos a su lado, la primera noche tenía que haber sido la última, en aquel hotel aprendí todo lo que ella me pudo enseñar.


lunes, 11 de enero de 2021

CRONICA DE HERNANI: SECUENCIA EN EL TREN DE CERCANÍAS




 SECUENCIA SIGUIENTE EN EL TREN DE CERCANÍAS 

INTERIOR NOCHE, 19,30 horas, dentro de tren de cercanías en marcha entre Donostia y Hernani, Aitor está sentado una vez más, lado ventanilla, leyendo un libro electrónico, sonríe de vez en cuando siguiendo la lectura. A su lado está sentada la misma joven de unos 20 años de edad que habla con otra joven de su misma edad, la misma también, mientras hablan, inclinándose ambas hacia delante, las dos escriben en sus móviles sin parar.

JOVEN PRIMERA

Tengo una cosa secreta para contarte pero júrame que no se lo vas a decir a nadie.

JOVEN SEGUNDA

Ya estás con tus cosas. Que todo lo que me cuentas, no se lo digo a nadie. Te juro que me lo guardo para mi.

JOVEN PRIMERA

Mi prima Yolanda tiene novio de nuevo y en la empresa le han puesto de secretaria del gerente.

JOVEN SEGUNDA

¿Se ha liado con el director o qué?

JOVEN PRIMERA

No, el novio es su profesor de baile, se ha enrollado con el cubano ése tan guapo que da las clases de salsa.

JOVEN SEGUNDA

¡Vaya con Yolandita! Le van los morenos ¿De éste tienes foto?

JOVEN PRIMERA

No, de éste tengo un vídeo…

(Le muestra el móvil)

Le pone la salsa en la cara… y además ella se la traga.

JOVEN SEGUNDA

(Riéndose)

¿De dónde sacas tanto porno?

JOVEN PRIMERA

Del grupo en whatsapp de madres de la ikastola, que mi madre me reenvía a veces los que le hacen gracia, pero lo de Yolanda y el salsero es verdad, pero secreto secreto, no se lo digas a nadie, que en el pueblo no lo sabe nadie.

JOVEN SEGUNDA

 Callada y punto en boca.

(Aitor les pide paso y cuando el tren se detiene y abre las puertas en el apeadero de Hernani, una vez más, ellas se levantan apresuradas y también descienden con él).

FIN DE LA SECUENCIA


martes, 11 de agosto de 2020

PITCH

 

HEAD & BREAKFAST

Un caminante joven y esforzado llega a un albergue rural pero la acogida ardiente de la hija de los propietarios puede estropear su peregrinacion.


Un randonneur jeune et vaillant arrive à un gîte rural mais la chaude bienvenue de la fille des propriétaires peut gâcher son pèlerinage.

 

Tenemos un guion para un cortometraje que estamos preparando.


On a un scénario pour un court-métrage qu'on prépare.

 

 

miércoles, 5 de agosto de 2020

REBANADAS DE LA VIDA: TIPICA HISTORIA

Prôlogo: El texto está escrito con un teclado francés. El original hablaba de C. y no de Cathérine. Al publicarlo en castellano me ha parecido que el uso de una inicial "cosificaba" a una persona, la protagonista de esta "tranche de vie".

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Aristide Labarthe, cuando sus hijas eran unas preadolescentes, contrató una baby-sitter, en realidad la contrató su mujer, para que cuidase de las mismas durante las vacaciones escolares de verano mientras que el matrimonio trabajaba. Las pequeñas Labarthe, un par de crías de 10 y 12 años, permanecían en casa en Baiona o iban a alguna de las playas cercanas con Cathérine que cuidaba de que comieran lo que su madre había dejado preparado o de que no se tostasen demasiado. Habitualmente Cathérine, que tenía 16 años o poco más, llegaba para el desayuno sobre las 9 de la mañana y desaparecía para la merienda sobre las 5 de la tarde, o sea que, como él salía de casa hacia las 8 y regresaba hacia las 7, apenas conocía su rostro. Pero la señora de Labarthe había alquilado una casa en los Pirineos para pasar unas vacaciones en familia y tuvo la idea de invitar a Cathérine para que les acompañase como una más de la familia, sin obligación de trabajar aunque le pagase el salario como hasta entonces. Y Cathérine les acompañó. La casa era un gran chalet destartalado en Luz-Saint Sauveur con cocina, sala, comedor y el dormitorio del matrimonio en la planta baja y más dormitorios en una primera planta, un jardín con diferentes tipos de hierbas más o menos cuidadas rodeaba la construcción. Las excursiones se sucedían, visitando lagos, picos y circos de montaña, a veces descansaban en el pueblo yendo a la piscina municipal o a un balneario. Cathérine parecía la hija mayor y se responsabilizaba de las otras niñas espontáneamente. El matrimonio estaba encantado con su compañía.Cuando la quincena tocaba a su fin, una tarde al regreso de una excursión más dura de lo normal, la señora Labarthe ocupó la sala de baño de abajo para ella sola y remitió a su esposo a la ducha del primer piso, asî que Aristide se resignó a entrar en un encharcado cuarto de aseo porque sus hijas, después de un rápido paso por el agua y el jabón ya se encontraban jugando en el jardín. Cuando Aristide abrió la puerta y vio a Cathérine reflejada en el vaho del espejo, la imagen de una mujer desnuda en el vapor del ambiente, no la reconoció, quizá por eso se quedó paralizado mirando el cuerpo blanco, la cara, el cuello, los brazos oscurecidos por el sol del dîa, el pubis triangular de pelo negro…

-¿Quieres ducharte? Ya he acabado – Cathérine dijo saliendo de la bañera y secándose la cara con la toalla frente al espejo, su culo absolutamente blanco le deslumbró -, la fregona está detrás de la puerta.

Cathérine se enrolló la toalla y se volvió.

- ¿Me dejas pasar? Me voy a secar en mi cuarto.

Aristide se apartó sonrojado.

El verano se acabó, pasó el tiempo, mucho tiempo, quizá 20 o 30 años, sin que Aristide tuviera noticias de Cathérine. Aristide y su mujer siguieron las etapas de la vida sin separarse mucho, las hijas se casaron, también llegaron nietos. Las rutinas se alternaban con pocas sorpresas hasta que hubo un funeral de esos a los que hay que ir inevitablemente, el funeral de un pariente cercano, un anciano hermano de su padre y que era el último de aquella generación. Aristide fue solo, la ceremonia era en un pueblo remoto de un departamento pirenaico y en pleno invierno, llegar fue una aventura, al entrar en la iglesia a las 2 de la tarde caían copos de nieve y a la salida, los que portaban el féretro al cementerio justo al lado del atrio apenas se percibían desde unos metros de distancia por la nevada que mansamente caía. Aristide pensó que ya había cubierto su papel y se fue quedando descolgado del pelotón con la idea de ponerse a buscar su coche en el paisaje navideño que se iba quedando.

- No has cambiado nada, Aristide.

Una mujer le agarró del brazo por detrás y le hizo girarse para recibir unos besos en las mejillas.

- !Cathérine ! !Eres Cathérine!

- !Me has reconocido! Pues yo sí he cambiado encerrada en este poblacho del fin del mundo ¿Cómo está tu mujer?¿Y las niñas?¿Tendrás nietos ya, supongo?

Siguieron la bajada a tierra del ataúd alejados de las últimas filas, poniéndose al día mutuamente de años de sus vidas respectivas, algunos asistentes se volvían de vez en cuando con aires reprobatorios.

No había un bar ni similar abierto en bastantes kilómetros a la redonda. Cathérine le invitó a su casa, vivía sola, su ultimo marido se había muerto dueño de todas las riquezas del valle, las cuales le daban para vivir allí con cierto confort pero no para, vendiéndolas, poder vivir en la civilización.

- Es de noche y con esta nevada te tendrás que quedar a dormir, te prepararé la habitación de invitados – dijo al entrar en el calor de la vivienda-, no me podría perdonar que te pasase algo por mandarte a dormir al refugio de más abajo en el valle.

- No sé, tengo que avisarle a mi mujer – mintió Aristide, su mujer le había dicho que no se le ocurriese volver con el temporal anunciado -, se pondrá celosa si le digo que me quedo a dormir en casa de una dama tan bella.

- Halagador. Ya se lo digo yo – pâsame el teléfono.

Las mujeres hablaron un buen rato, Aristide, siguiendo indicaciones por señas de Cathérine, sirvió unos vasos de whisky. Luego de colgar Cathérine preparó una cena sin dejar de beber ni hablar. Una y el otro hablaron sobre todos los temas de sus biografías, sobre todos, la vida sentimental y laboral de Cathérine había sido tumultuosa hasta que, cuando aun joven y dinámica hubo alcanzado la calma en aquel aburrido paraíso rural de l’Ariège, el difunto tuvo el detalle ése, morirse, dejándole descansar en medio de ninguna parte. Aristide tenía menos cosas que contar y tuvo menos oportunidad de contarlas. Frente a la chimeneta, sentados los dos en el sofá, las horas iban pasando en una intimidad cada vez más envolvente. Aristide le contó la escena del baño, cuando se tropezó con su cuerpo desnudo, aquella imagen en el espejo…

- No me acuerdo de nada de eso, yo era una niña y tû más viejo que mi padre, para mi era como estar desnuda delante de mi padre, supongo – dijo Cathérine levantándose y dándole la mano – pero nos hemos olvidado de preparar la cama de invitados, así que tendrás que acostarte conmigo y ahora ni yo soy una niña ni tû un viejo ¿Qué son veinte o treinta años?

jueves, 16 de julio de 2020

EL CULO DE LA PINTORA ES OTRA HISTORIA

Celia Navascués era telefonista en un servicio de urgencias, la persona que atiende la llamada angustiada, recoge los datos y avisa a los servicios de socorro, a la policía o a los bomberos. Un trabajo de los que generan insomnios y otras alteraciones, Celia, con apenas 40 años, cogía largas bajas laborales, bajas durante las cuales pintaba, desde niña había pintado bastante bien y las incapacidades transitorias las pasaba con los pinceles en la mano, dejando sobre el lienzo sus sentimientos y emociones. Su marido, Roberto Santesteban, le compraba el mejor material que encontraba, le regalaba libros de pintura, le pagaba cursos con los mejores y las mejores enseñantes de pintura que se podían encontrar en Donostia y, sin embargo, las obras que Celia realizaba cada vez eran más oscuras, menos concretas, más manchas de pintura que recordaban quizá manos y ojos, rostros y troncos humanos, a partir de colores burdeos ennegrecidos que asomaban entre chocolates y tierras mojadas… Roberto quiso apartar a su mujer de aquella senda que juzgaba depresiva y siniestra y le convenció de que pidiera una excedencia en su trabajo para dedicarse totalmente a la pintura, no fue difícil convencerla porque Celia sabía realmente que dentro de ella había una artista pero no se había atrevido, carente hasta entonces el matrimonio de un colchón financiero suficiente, a prescindir de otros ingresos ya que jamás había vendido un cuadro. Mientras, Roberto había buscado el amparo de un pintor bastante reconocido que no se prodigaba dando clases y al que tuvo que localizar a través de terceros pues se había escondido en lo más profundo de un valle, quizá del Baztán o algo similar, con su mujer y no se asomaba desde hacía tiempo por galerías y mercados del arte ya que sus estampas vascas de romerías, pelotaris y pescadores se vendían solas.
Txema R. Oinetakogilea había pasado los sesenta años de edad y no estaba acostumbrado a dar clases pero su horizonte limitado por los montes que le rodeaban y la boina calada en su cabeza empezaba a necesitar un poco de luminosidad y la llegada de Celia, una mañana lluviosa de comienzos de primavera, le cambió un poco el carácter.
Si Celia era una mujer ni fea ni guapa pero con un cabello largo negro que le envolvía y le daba un halo mágico con sus ojos de bruja de cuento, Txema era un tipo fuerte de cabeza grande en la que sus dos orejas, aplastadas como hojas de alcachofa por un pasado de talonador en el equipo de rugby de Hernani, enmarcaban una mirada penetrante.
En un principio la alumna donostiarra iba un día a la semana, al mes empezó a ir dos o tres días, a los dos meses iba y, a veces, se quedaba a pasar una o dos noches, incluso los fines de semana su marido le acompañaba en visitas a la casa-taller del pintor donde ambas parejas compartían comida, excelentemente preparada por la anfitriona Amaia, y bebida aportada por Roberto.
Las obras de Celia habían recuperado una luminosidad optimista en la que una temática de desnudos femeninos había ido apareciendo hasta imponerse, de tal modo que Roberto sin ningún esfuerzo se había convertido en un marchante que colocaba fácilmente esta producción por toda España sin necesidad de haber realizado siquiera una exposición.
- El culo de mi mujer está llegando a las mejores colecciones particulares del estado – Roberto solía comentar en las sobremesas abundantemente regadas con los mejores aguardientes que ahora podían permitirse -, y todo gracias a vosotros.
No era un secreto para ninguno que Celia utilizaba un gran espejo que Amaia tenía antes arrinconado para tomarse a sí misma como modelo para sus cuadros, donde sus nalgas alcanzaban un papel central.
También las obras de Oinetakogilea habían evolucionado, ahora siempre aparecía un personaje femenino que dejaba asomar sus posaderas entre caseros, pelotaris y pescadores, en un plano más o menos lejano,  pero sus compradores habituales no se habían incrementado por ello.
En los círculos artísticos vascos se esperaba un exposición conjunta de ambos artistas para un otoño, ya llevaban más de un año de trabajo compartiendo espacio creativo, así que fueron reservando obra  para llenar las paredes, trabajo en que Amaia, la mujer de Txema, se implicaba. Como más tarde le contó a Roberto, esa implicación hizo que, para avisar de que la sala del Kursaal estaba ya reservada en exclusiva a efectos del evento,  irrumpiera en el taller una mañana sin avisar, lo de avisar era norma inmemorial de la casa del artista que no soportaba las interrupciones, y así encontrara a ambos creadores como dos galgos en el suelo en la culminación de un coito placentero. Dado que no quedaba sitio para nadie más entre los genitales de su marido, en modo prensa neumática, y las nalgas de la esposa de Roberto, Amaia no interrumpió, cerró la puerta en silencio y abandonó el estudio y, después de hacer la maleta, la mansión familiar.
Mientras conducía hacia Donostia, sus pensamientos evolucionaron desde el parricidio y feminicidio que el corazón le pedía en un principio hasta el medio de vida que iba a desaparecer con ello, así que decidió contárselo a Roberto y presentarle un esbozo de “business plan” que iba a ser de conveniencia para todas las partes. Y el marido convertido en marchante tardó cinco minutos en estar de acuerdo.
- No quiero ver el culo de mi mujer, mas que en pintura.


jueves, 12 de marzo de 2020

LA CONDENA SOCIAL DE ALGUNOS FRENTE A LA ABSOLUCIÓN JURÍDICA

La tasas de abusos sexuales de todo tipo que nunca han llevado ni llevarán a sus autores a sentarse en el banquillo es enorme, puede ser de un 99,99% por poner una cifra y, sin embargo, en su entorno familiar y personal es posible que se sepa pero, por distintas razones, no se lleve el tema a la justicia, no se inicie el largo y tortuoso camino del proceso judicial que quizá lleve a una condena judicial, pero puede que haya o no una condena social, una condena limitada siempre, aunque me temo que la mayor parte de las veces esa condena social sea a la persona del otro lado de la balanza, de la víctima. La experiencia personal, nada científica, me inclina a pensar que la sociedad es tan injusta como el aparato de la justicia que produce, así que los delincuentes que se escapan de este sistema judicial tan imperfecto también se escapan de esa condena e incluso salen reforzados para seguir hasta el final de sus días con su gratificante, para ellos, conducta..
Sin embargo, la condena social, publicitada en los medios de difusión,  de algunos hombres prestigiosos y con excelentes cualidades para su profesión, Plácido Domingo o Woody Allen son dos ejemplos recientes, está provocando reacciones y debates acalorados en todos los medios. Hay quien condena esa condena social, hay quien la juzga mínima e insuficiente y critica a la otra justicia, a la profesional, por no haber actuado para condenar también a quienes ya han sido condenados por el opinador en cuestión.
Habiendo convivido mucho tiempo con alguna persona muy considerada en su profesión, excelente persona en muchos aspectos y gran profesional en otros, pero un “weinstein de gros” respecto al sexo, me identifico a veces con esos testigos llamados a los juicios mediáticos y que parecen tontos porque no se han enterado del sufrimiento de las víctimas en el despacho de al lado del suyo. Y claro que me culpabilizo, aunque mi conducta no fue absolutamente pasiva, algo hice, no percibí el tamaño de la injusticia que se expandía a mi alrededor.
En resumen, las condenas judiciales van a seguir y probablemente, con el rol que está conquistando la mujer, van a incrementarse, las condenas sociales, nos parezcan justas o injustas, también van a seguir e incrementarse, así que, en todo caso, la impunidad va disminuir, aunque eso no tenga ningún reflejo en el número de delitos que se cometen y se cometerán porque eso depende de una conducta humana que se está extinguiendo: educación.


miércoles, 4 de marzo de 2020

VIDAS PARALELAS

Ayer leí un resumen de las descripciones que distintas mujeres han realizado de la conducta que R. Polansky tuvo con ellas cuando eran menores de edad y me han recordado a las historias que en su momento leí de D. Hamilton cuando salió un libro de memorias de una mujer que había sido modelo de sus fotografías cuando era menor de edad. Creo que el año pasado salió en prensa algo de una actuación de un fotógrafo aragonés que también fue acusado de conductas análogas con mujeres menores. Y tenemos muy cerca el caso de K. Cabezudo, caso del que se han filtrado relatos de mujeres que acudieron a sus servicios cuando eran menores y que ahora le acusan de conductas sexuales delictivas.
Según parece, el llamado trastorno pedófilo se caracteriza por la presencia de fantasías, impulsos o comportamientos sexualmente excitantes recurrentes e intensos relacionados con las y los menores de edad, lo que consideramos niños, sin embargo las mujeres menores de edad, denunciantes de estos referidos fotógrafos eran ya adolescentes, de edades en que la ley, la tradición y la religión ya las considera por lo general aptas para contraer matrimonio, esto es, para tener relaciones sexuales legítimas en una relación institucionalizada. El impulso sexual de adultos hacia jovencitas no se suele entender como un trastorno mental sino como una especie de fetichismo tolerado, incluso envidiado cuando “triunfa”, por la sociedad que rodea al varón pero cuando el sujeto activo es una mujer adulta que logra tener relación con un adolescente masculino es socialmente condenado.
¿Es es el arte de la fotografía un coto de caza ideal para depredadores de jovencitas? Parece que sí, adolescentes en busca de ascenso social o de oportunidades laborales, tanto si están siendo animadas por su familia como si están en plena rebeldía juvenil contra la familia, iniciando el camino de su vida sexual en todo caso, dispuestas a tropezar en la misma piedra cuantas veces  sus hormonas aceleradas se lo pidan, son presas muy fáciles para el cazador que ha dispuesto su trampa en un entorno de exaltación de la belleza física donde el photobook y la fotografía de arte son corrientes. Por eso todos estos relatos son aburridamente repetitivos para quienes no los han padecido personalmente, a la vez que tremendamente punitivos para esas víctimas que los han guardado en su alma como un castigo merecido por su ingenuidad idiota o por su rebeldía equivocada o por cualquier otro impulso juvenil que le llevó a aquella primera sesión, pocas veces única.
La impunidad sigue siendo la regla general, el mundo de los adultos tiene amnesia de su propia pasado por la adolescencia que siempre modifica a su conveniencia, así que el fotógrafo no pasa de ser un “viejo verde” al que se le ponían “a huevo” aquellas “pedorrillas” y que hizo lo que cualquier hombre hubiera hecho en las mismas circunstancias. Rara vez los asuntos llegan a la condena social, sobre todo si el fotógrafo es además bueno en su profesión, y menos veces aún llegan a la condena judicial del que preparó las circunstancias para que la pedorrilla se pusiera a huevo de su deseo de viejo verde.
Sigo creyendo, sin embargo, que algo está cambiando y que el amparo social de estos cazadores se está resquebrajando y que quizá las víctimas que han callado hasta ahora – entiendo sus motivos personales para ese silencio hasta hoy -, están dejando pasar su última oportunidad para liberar su alma de un castigo que jamás merecieron y para pasar ese castigo, traducido en condena social o judicial, a quien sí verdaderamente se lo merece.

martes, 22 de octubre de 2019

MI NOMBRE VINCULADO A ODÓN ELORZA


Ante todo, el nombre del Sr. Odón Elorza como partícipe en las conductas que el Sr. Cabezudo ha tenido con diversas mujeres nunca ha sido pronunciado por la persona que me relató tales conductas hace ya más de 14 años, esta persona falleció en 2008.

Por tanto, soy testigo de referencia de unos hechos sin que la persona que me los refirió pueda ratificar o negar mis manifestaciones.

Mi intervención en un documental sobre el Sr. Cabezudo, documental que no ha sido difundido, se atuvo a lo anterior, así que el nombre del Sr. Odón Elorza como partícipe en las conductas que el Sr. Cabezudo ha tenido con diversas mujeres tampoco y nunca ha sido referido por mí.

sábado, 31 de agosto de 2019

LA ORDEN DE ALEJAMIENTO


La orden de alejamiento es criminógena a menudo. El agresor suele creer que está en su derecho agrediendo y la actuación de la víctima defendiéndose es injusta para él, esa defensa es una agresión que solo él percibe. Cuando el Juez hace la orden de alejamiento ya es la suprema agresión, la víctima ha culminado la injusticia al hacer que la Justicia se convierta en un arma contra la verdadera víctima de su conducta ofensiva, al que se le califica de agresor y además se le impide ejercer su derecho de “propiedad” sobre la denunciante. Para restablecer el orden de las cosas y provocado por esa injusta agresión que le ha herido en lo más profundo, el agresor actúa definitivamente sin importarle las consecuencias de sus actos porque, como el preso n.º 9 del corrido mexicano, si vuelve a nacer lo volvería a hacer. Así que, en mi opinión, la orden de alejamiento es un papel y, contra las agresiones, protege lo que protege un papel.

viernes, 26 de julio de 2019

ATEGORRIETAK ITXI (Fikzio)


El establecimiento es un figón sin carta, el patrón dice lo que hay para comer y conoces los precios a la hora de pagar en metálico. Galtzagorri había decidido no volver a pisarlo después de que una vez que le toco pagar la cuenta, ésta le pareció excesivamente excesiva y, aunque el dinero no era suyo sino de la institución que representaba en aquel momento y nadie se lo reprochó, decidió no volver, pero allí estaba en la puerta, esperando en la sombra, pasadas las dos del mediodía, que llegara la persona que le había convocado.

Ella llegó con su retraso personal, acelerada, guapa, delgada, vestida de Minimil con un toque de Carolina Herrera… habrían pasado veinte años desde la última vez que la vio y ella había pasado de ser una veinteañera inteligente y atractiva a una mujer empresaria muy atractiva.

Después de besarse e incluso achucharse con el cariño que se ha mantenido en el tiempo, Marta dispuso que entrasen y se sentasen en la incómoda mesita que el patrón del restaurante les había reservado en un local siempre lleno, dos besos femeninos al aire de sus sudadas mejillas a modo de agradecido saludo.

- Pues desde que una vez me dejaron plantado y tuve que comer solo en el restaurante mas caro de Madrid – Galtzgorri justificaba su espera en la canícula donostiarra -, y pagar la cuenta, claro, espero en la calle cuando me invitan.

Marta le escuchaba mientras bebía agua con gas y esperaban la comida, platos sin las sofisticaciones que gustan en las guías gastronómicas pero productos de calidad excelente. Ella le contó su vida profesional, resumió brevemente su vida matrimonial y de madre contemporánea, y preguntó a Galtzagorri sobre los mismos temas, sin ocultar que conocía las respuestas con anterioridad. Galtzagorri no mintió mucho, intentó frivolizar y provocar sonrisas, mientras la observaba, sin querer centrarse demasiado en su escote que le parecía que infringía las leyes de la gravedad y de la edad.

- Son las mismas tetas que acariciabas hace treinta años – ella le interrumpió la frase que estaba diciendo – retocadas para mantenerlas en su sitio pero las mismas, no hace falta que me las quemes con los rayos X de tus ojos…

Entre plato y plato y riojas de degustación, las frivolidades eran cada vez más abundantes en la conversación y los restantes comensales cada vez menos en el reducido local, así que Galtzgorri se sentía cómodo con aquel sorprendente encuentro sin motivo, “quiero invitar a comer a un viejo amigo al que no veo hace tiempo” ella le había dicho.

- Pues sí, ahora soy la PDG, que decís los afrancesados, del chiringuito – Marta extrajo del bolso-billetero que había dejado sobre la mesa una tarjeta de visita de diseño caro y chocante – la consejera delegada de todo el grupo y eso se lo debo al colega que tú sabes.

La ultima oración fue dicha lentamente, casi deletreada, como queriendo subrayar que era importante que Galtzagorri cogiera todo su significado y luego ella siguió.

- Mira, yo le di mi coño y él me dio la entrada a mi carrera, así que seria bueno que no se hablase mucho por ahí de ciertas personas y de ciertas cosas que pasaron hace mucho tiempo.

Galtzagorri dejó la copa de vino con cierto temblor en su pulso.

- ¿Quién habla? ¿De quién? ¿De qué? ¿Que le diste qué? Yo sé que saliste algunas veces con él pero nada más.

- Si se le llama salir a un par de polvos de conejo, de no más de dos minutos y medio cada uno, pues sí salí con él. No era lo mismo que contigo, tú me sedujiste, lo tuyo fue peor, por un momento creí que tú estabas tan enamorado de mí como yo colgada de ti, lo de él era meterla en un coño joven, mi coño.

- Agujero negro, centro de mil galaxias, al que como Neruda ebrio de trementina, como Picasso de pincel azulado, como rocketman de piano rosa, yo…

- ¡Corta el rollo poético, chico! ¿Por qué iba a ligar hoy contigo si ya lo hice una vez? - Marta le sonríe poniendo distancias – Se habla estos días de mierdas del pasado y la mierda, cuanto más se revuelve, peor huele. Se habla de gente, se habla de cosas de las que no se debe hablar, como siempre en esta ciudad, y no solo se habla, se escribe en blogs, se publica en redes sociales… Parece que hay un morboso interés en tender al viento las bragas mal lavadas de muchos o los calzones sucios de otras muchas…

- Ya me he perdido – dice Galtzagorri quitando un hielo al gintónic -, pero que quede claro, yo nunca me he acostado con alguien de quien no estaba enamorado o eso quiero creer.

- Te tiene que quedar claro algo a ti: el genérico de esta peli se reduce a uno, al que está en la cárcel, no hay mas gente en el cast, no puede ni debe salir nadie mas en ningún diario vasco ni español... Del que está pagando sus pecados ahí dentro, ya lo mandarán a Málaga a una residencia de ancianos presos y a que dé clases de formación profesional en fotografía para que haga méritos y salga a no molestar por las playas naturistas de Almería, que es lo suyo… y punto final ¡Y espero que no se le ocurra a nadie contar por ahí esta charla de amigos!

Todo ello dicho con la misma naturalidad con la que el Presidente del Consejo de Administración informa a los vocales que las cuentas del ejercicio se han ajustado a las previsiones adelantadas. Luego de una vaga promesa de volver a verse, Marta pagó la cuenta en billetes sin rechistar, se despidió de Galtzagorri con un piquito en la punta de los labios ginebrinos y le dejó sentado, último comensal del establecimiento hostelero.

Galtzagorri no hizo la primera llamada telefónica hasta que no estuvo en la sombra de la Avenida, porque la llamada que hizo fue larga, muy larga, de hecho cuando la acabó ya había terminado la etapa del Tour.


jueves, 11 de julio de 2019

LOS DELITOS DE CAPTACIÓN DE MENORES PARA PORNOGRAFÍA


La actuación de un conocido fotógrafo donostiarra ha vuelto a saltar a los medios, lo que nos lleva a algunas reflexiones sobre los hechos que se le imputan en las noticias como reflejo de la resolución judicial que ha puesto fin a una lenta instrucción judicial, no exenta de polémicas.

Sin ánimo de ser exhaustivos por ahora, echamos de menos algunos elementos en la noticia, quizá porque se ha resumido el Auto del Juez de Instrucción.

Fundamentalmente que se reduce la acusación a una sola persona, el que está en prisión, cuando la lógica humana nos indica que estos hechos sucedidos con tantas víctimas y durante tanto tiempo requieren siempre de la cooperación necesaria de más personas o, al menos, de su complicidad, y de la existencia de proveedores y clientes, sino de coautores o partícipes activos en los hechos revelados por la instrucción.

Centrándonos en lo que ha trascendido, el delito, continuado o no, de captación de una menor de edad, para elaborar material pornográfico, cualquiera que sea su soporte, tipificado en el artículo 189-1-a) del Código Penal vigente y en el artículo 189-2º-a) de dicho Código, donde se establece un subtipo agravado cuando se utilizare a menores de 16 años. Cuando es en forma continuada por aplicación del artículo 74 de dicho Código ; la consecuencia es que la pena a imponer en vez de ser de uno a cinco años de prisión es de cinco a nueve años de prisión. Este delito se comete por quien captare o utilizare a menores de edad o a personas con discapacidad necesitadas de especial protección con fines o en espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico, cualquiera que sea su soporte, o financiare cualquiera de estas actividades o se lucrare con ellas. Los hechos al parecer cometidos por el pornógrafo donostiarra, lo fueron en la forma continuada establecida en el artículo 74 del Código Penal vigente, pues se habla de múltiples las gestiones efectuadas por el acusado con cada una de las menores para convencerlas y captarlas para sus fines pornográficos.

Quizá también se nos ha escapado pero parece deducirse de los hechos que se refieren la posible existencia de un delito continuado de acoso sexual, tipificado en el artículo 183-ter del Código Penal vigente, en relación con el artículo 74 de dicho texto legal pues parece que se contactó reiteradamente con menores de dieciséis años para cometer delitos tipificados en el artículo 188-1º y 2º del Código Penal (Actos de carácter sexual con menor de 16 años, con o sin acceso carnal por vía anal, vagina o bucal o introducción de miembro corporal u objeto por vía vaginal o anal) o bien para cometer cualquier delito tipificado en el artículo 189 del citado Código (captación o utilización de menores de edad con fines exhibicionistas o pornográficos o para elaborar cualquier clase de
material pornográfico, cualquiera que sea su soporte).

Temo que habrá que volver a comentar el tema y enmarcarlo en el escenario de la prestigiosa bahía del balneario donostiarra.


martes, 30 de abril de 2019

EL CRISTIANO VIEJO DE LARRA O LA EDUCACIÓN DEL CUÑADO


Los millones de votantes de Vox, porque son más de dos millones y medio los votos que han ido a esta opción, expresan uno de los problemas del país que hay que afrontar, que debemos solucionar entre todo el resto y que no se puede abordar solo recordando a los cristianos viejos o haciendo chistes de cuñados, porque una vez hecho el diagnóstico, se percibe que la enfermedad social está ahí, sigue existiendo.
Hay ciudadanos y ciudadanas que tienen una escala de valores rígida y que, gracias a esta opción política, pueden expresarla claramente, sin tener que identificarse con la banda de ladrones que hasta ahora amparaba sus ideas, porque estos cristianos viejos no soportan a los que roban siquiera para subsistir, menos a los que roban porque lo tienen fácil.
Estas personas no aceptan el feminismo que rompe con su concepción del papel de la mujer, reducida en su mentalidad a madre, esposa, hija, enfermera, puta, monja y maestra, y los adultos no van a cambiar ya, así que la sola posibilidad de cambiar las cosas es la educación social, no solo en la enseñanza, sino en todos y cada uno de los medios de difusión de ideología (Desde la TV hasta Forocoches) pero el esfuerzo es inmenso para lograrlo y además el mercado de la publicidad muy ligado a esa concepción de la mujer no lo está permitiendo.
Tampoco aceptan que la homosexualidad esté fuera del armario, que haya quien se muestre orgulloso de ser maricón, que la masonería rosa extienda sus tentáculos por la política, la economía y esos medios citados que, quizá contradictoriamente, exhiben a reconocidos comepollas en aras de ese mismo mercado publicitario ya que las buenas mujeres ibéricas solo pueden tener amistades masculinas si son peluqueros o modistos y para las que no pueden pagarlo se les han puesto los presentadores de televisión. Así que el respeto de esta variante afectiva debe ser también asumido como una tarea pendiente de los dirigentes sociales, incluso de los heterosexuales.
Además se arropan con la unidad de España y se identifican con la bandera rojigualda desde una lectura simplista y simplificada de la historia de España, ignorando dolosamente cuanto ha sucedido que contradiga esa visión de España, este aspecto es el que más les une con la ideología impuesta por el totalitarismo del bando que destruyó la República a sangre y fuego, ideología que la educación nacional nos inoculaba y que a unos nos sirvió de vacuna pero que a otros les metió la idea hasta la médula. Así que, contraponiendo su patriotismo al de los ultras del separatismo, han encontrado cierto contenido político que les sirva de pegamento a sus prejuicios.
A un país de migrantes como ha sido España y es ahora, la simplificación de las soluciones que estas personas proponen para los problemas que la recepción de los migrantes siempre supone en las sociedades evolucionadas parecería que debería provocar rechazo absoluto de este partido político pero no es así. El temor al enemigo exterior está muy extendido entre quienes conviven todos los días con grupos sociales de inmigrantes y esta herida requiere un tratamiento complicado y una labor de prevención tanto entre quienes llegan como entre quienes los reciben, pero las “tiritas” requieren solo presupuesto y no requieren inteligencia alguna, así que se crea el ambiente propicio para el discurso del odio.
Y no están solos en Europa, pero los memos burócratas de Bruselas están muy ocupados limpiando los zapatos de los másters de las finanzas para ocuparse de estos millones de cabreados que van ocupando puestos de poder y que acabarán por poner a sus líderes al servicio de esos mismos amos del dinero a los que los gorilas les pueden ser tan útiles como las fregonas de traje gris y corbata.
Así que, un día de éstos habrá que quedar para pensar sobre este problema.

domingo, 7 de abril de 2019

ULISES Y CIRCE


El interesante madurito Ulises Ibaeta era un viajero emocional al que, a sus cincuenta años, le quedaban hojas en su corazón de alcachofa a pesar de que había navegado de mujer en mujer siguiendo el rumbo que le marcaba la aguja magnética de la brújula de su entrepierna. Durante un tiempo Ulises encontró refugio y calma en el umbrío puerto de Circe Hermosura quien en su cuarentena conservaba por una parte la herencia genética de su divina herencia familiar donostiarra y por otra parte las enseñanzas de un divorcio civilizado con un señorito importante de la prensa presentable de la corte.
A Ulises ya le habían dicho que seducir a una chica con perro era peligroso y Circe tenía perro doméstico, y domesticado lo necesario, pero la pasión ciega los ojos y ensordece los oídos. Y además la pasión nace, crece, se esparce y muere, así que cuando la pasión llegó a su cuarta fase y solo quedaba la opción entre el matrimonio o partir del puerto, surgió el conflicto, sobre todo en el interior del corazón de Circe, Ulises se enteró el último, así que Circe recurrió a la hechicería del siglo XXI para adivinar su futuro perruno y solitario y preparar el plan necesario para su venganza.
Cuando Ulises estaba más confortable en su rutinaria vida portuaria de trabajo, taberna y catre con femeninas piernas abiertas se topó con el anuncio de que la monogamia legal era una exigencia inmediata para Circe y que, como él no tenía huevos para aceptarlo, debía recogerlos, los huevos, recoger el cepillo de dientes eléctrico y cortar las amarras.
No sirvieron de nada sus llantos y súplicas, ni Circe ni su perro se apiadaron, sino que registraron su agonía para emitir el vídeo en la posterioridad, porque además la venganza estaba prevista en todos sus detalles, una denuncia convirtiendo broncas de pareja en malos tratos perpetuos, con la herramienta de una ley que puede ser criminógena, la difusión del sucesos a través de las redes chismosas sociales y su eco en publicidad, pagada de antemano en el banco profesional de favores, en el periódico local que se lee fueron cayendo sobre el alma de Ulises.
Y así no hay odisea que valga, la melancolía no esquiva a los héroes, Ulises se hunde en su barco en medio de la concha incomparable, Circe brilla vengadora por el antiguo trono y su perro caga civilizadamente en los jardines de la playa.