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lunes, 27 de septiembre de 2021

MÁS GLOTOFOBIA


Según los estudiosos de la Biblia, “ese libro gordo que todo el mundo tiene en casa y que nadie lee” (San Francisco, Kike), el que lo dictó sucesivamente en hebreo, arameo y griego, a pesar de ser omnisciente y, por tanto, políglota total, Dios, bueno el que fuera el autor de los de la torre de Babel, pues no gustaba de los idiomas y consideró que el hablar distintos era una maldición, un castigo.



En la España actual, los militantes de España una, que quepa en el bolsillo de sus dueños y poco libre, esos militantes quieren un solo idioma, el castellano, en todo tiempo y lugar, un lugar omnicomprensivo de España, no porque odien las lenguas vernáculas de la periferia sino porque consideran que los idiomas diversos son una maldición, un castigo.

En la Euskadi que hay, la actual porque no ha habido otra, los militantes de Euskalherria independiente quieren un solo idioma, el euskera, en todo tiempo y lugar, un lugar más pequeño que España y que Francia, no porque odien los demás idiomas que se hablan en las tierras vascas, después de tantas guerras carlistas y de las otras, sino porque consideran que la pluralidad de lenguas es una maldición, un castigo.

Hay en el mono sin pelo un ansia de monolingüismo impositivo, quiere que los otros miembros de su tribu hablen un solo idioma en su vida social, aunque utilicen otros idiomas en su su hogar, en su trabajo, en su ocio, o sea, en su vida social que no sea con los que quieren, y a veces pueden, imponer su lengua.

La doble función del idioma como herramienta de comunicación entre personas y como seña de identificación con la aldea de procedencia es ignorada por esta militancia siniestra y aterradora, lo primero es la identidad con la entidad a la que se pertenece por casualidad, por necesidad o por afecto y, si queda sitio en la cabeza del incorporado a tal ente, unas nociones de otra lengua en las que defender el marco incomparable que se ve desde el campanario de la iglesia del pueblo.

No sé si creen en Dios, que acabó ordenando a Jerónimo que pasase sus notas a latín vulgar, la lengua del imperio, para que alguien se enterase de lo que pensaba el omnipotente en su inmensa sabiduría tan grande identidad y no se hiciese el silencio de Dios  por los siglos de los siglos… lo que decía, no sé si creen en Dios todos esos militantes monolingüistas en sus respectivos ámbitos territoriales pero podrían abandonar esas pretensiones impositivas y dejar que nos comuniquemos los unos con los otros en el idioma en que podamos, y que la historia irreversiblemente nos ha dotado, los idiomas no tienen derechos, las personas sí. 

martes, 22 de junio de 2021

VECINO VIETNAMITA

- A finales de 2019 se empezó a oír que había aparecido una nueva gripe en un mercado en China, creo que ninguno le dimos una segunda lectura a la noticia de agencia en el periódico – Aristide Labarthe comenta en la terraza del bistró junto al mercado, un plato de jamón de Bayona se está quedando vacío, las migas de pan atraen a los gorriones que osan posarse en la mesa para atraparlas, las copas de vino siguen el ritmo de las mareas de las ganas de los comensales -, así que, cuando llegué a casa un mediodía y encontré a mi mujer cosiendo mascarillas en la máquina, me quedé asombrado.

- La vecina vietnamita, la del restaurante de abajo, me ha dejado el modelo y he calculado que haré docena y media de mascarillas con la tela y las cintas que tengo en casa – me dijo mientras la aguja culminaba una de las mascarillas de color azul cielo y cordones blancos -, parecen merchandising del Aviron Bayonnais.


- En resumen, mi mujer había coincidido en el supermercado del barrio con un vecino vietnamita, excelente cocinero, por cierto, que llevaba una mascarilla mientras hacía la compra y cuando se interesó rutinariamente por cómo le iba la salud, Nguyen le explicó que había leído lo de la gripe asiática en el periódico y que toda la familia había sacado las mascarillas del armario para evitar contagiar y contagiarse… Mi mujer pensó que los vietnamitas conocen muy bien a los chinos y lo que puede venir de China, así que le pidió un modelo de mascarilla como la suya y luego la recogió de su casa, sacó la máquina de coser del trastero y nos hizo mascarillas para toda la familia.

- Ya me acuerdo de que eras el único en la tribuna del estadio con mascarilla – le comenta Jon Galtzagorri, la mascarilla médica puesta al abandonar la silla, levantándose con el plato vacío en la mano y dirigiéndose a la ventana para recoger otro plato lleno, el camarero ya está cambiando los vasos usados y poniendo una botella de chardonnay y nuevos vasos -, pero enseguida se empezaron a ver más, un poco por todos los sitios.

- Los periódicos decían cosas contradictorias sobre las mascarillas – Imanol Hiruntchiverry, con la mascarilla pop del Biarritz Olympique bajo la barbilla, vacía su vaso mientras habla -, así que yo, en principio, tardé en ponerme y espero que la podamos dejar pronto.

- En el otro lado desaparece la obligatoriedad al aire libre esta semana pero creo que habrá que seguir con mascarilla cuando haya mucha gente – dice el Barón de la Florida y recoge la última loncha -, porque la peste sigue circulando de perdigones babosos a duchas espontáneas y hay mucho baboso y babosa por ahí que la puede pegar.

- Diga lo que diga el triste de Urkullu, yo no me quito la mascarilla hasta que no se la quite el vecino vietnamita de Aristide, así que tú avisa ¿Eh?



miércoles, 16 de junio de 2021

IN THE TEA ROOM



Jon Galtzagorri está sentado en la terraza de una pastelería, una mesa en la acera de una calle de Gros, los pocos peatones se ponen de perfil para pasar entre las mesas y la circulación rodada pero el te y la ensaimada con pasas están bien. Galtzagorri debe tener juicio en el no lejano Palacio de Justicia porque va trajeado y encorbatado, a pesar del calor.

- ¡Buenos días, Jon! - el orondo y simpático periodista saluda, no puede pasar ni de perfil sin desplazar la mesa -, aprovechando que te tengo a mano ¿Te puedo hacer una pregunta? ¿Se han incrementado los despidos con esto de la pandemia?

Con la boca llena, Galtzagorri observa al periodista que se sienta en la silla que quedaba libre y hace señas hacia la barra interior indicando indudablemente que quiere lo mismo que el abogado consume.

- ¿Te refieres a los despidos colectivos o individuales?

- Todos

Galtzagorri acaba el bollo, una pasa se le ha quedado pegada entre la comisura izquierda del labio y la barbilla, el periodista cree que es una verruga y no dice nada.

- No tengo ni idea, tendrás que mirar en las estadísticas oficiales, yo tengo impresiones por mis asuntos, ha habido tiempos peores en el pasado… ciertamente hay un goteo de despidos, casi siempre pactados, las indemnizaciones bajas facilitan la conciliación pero…

- Las estadísticas reflejan más litigiosidad ¿Se está destruyendo empleo?

- Y creando, se crea en la industria de alta tecnología y mis clientes están en sectores en que los rayos láser, la electrónica, la informática, la física más avanzada… juegan un papel preponderante y en los que hay más demanda de trabajadores preparados que oferta, los salarios europeos se llevan a los trabajadores que necesitamos aquí, es una opinión personal, muy personal.

La camarera, portadora de mascarilla con logo del establecimiento, le acerca a Galtzagorri una segunda ensaimada y le indica la presencia de la pasa en su barbilla. Galtzagorri se limpia con una servilleta de papel y, como tantas veces, no hace falta hacerle preguntas, no calla, el periodista no puede evitar, sin embargo, interrogar a quien tiene delante, como tampoco puede evitar publicar lo que se le diga.

- Hay crisis ¿No? ¿Qué se puede hacer para remontar esta situación?

- En el capitalismo, en tiempos de paz, son los sindicatos los que crean empleo, aceleran la economía y ponen en marcha el motor, al negociar incrementos de salarios y reducciones de jornadas obtienen que los consumidores tengan dinero que gastar que suba la demanda de bienes y servicios y de que esos consumidores tengan más tiempo para gastar, esto provoca inflación, por el incremento de precios ante el aumento de beneficios pero así es como se cambia de ciclo, lo que pasa es que las delincuentes y los delincuentes financieros que dirigen las decisiones de los gobiernos solo miran la Bolsa y cómo robar más dinero mediante la Bolsa a los apostadores que se juegan dineros ajenos en esa ruleta trucada, o sea que ahora optan porque haya paro y, en consecuencia, salarios de mierda contra toda lógica del capitalismo real porque solo miran el capitalismo financiero que les permite comprarse sus collares y pendientes y demás lujos ¡Tan necesarios para vivir!

- ¿Los sindicatos como agentes de la salida de la crisis subiendo los salarios? ¿Qué me estás contando?

- Los sindicalistas no están más preocupados por cómo reducir su hándicap de golf que por cómo mejorar las condiciones de vida del jardinero que peina el green, así que son los que pueden impulsar el consumo de verdad, el día en que los sindicalistas se pongan a jugar al golf, el mundo se acabará.


 



 


miércoles, 12 de mayo de 2021

Brève rencontre (Still life)

Aristide Labarthe intentaba recordar la letra de “Nini, peau d’chien” la vieja canción de otro Aristide, Aristide Bruant, mientras caminaba por las calles de París, cerca de la Plaza de la Bastilla, provisto de su mascarilla azul, más azul que el cielo gris de la mañana de mayo que le acompañaba.

El hidrogel de la oficina ministerial en la que había pasado la mañana - hay cosas delicadas que no se pueden hacer por vía telemática en la burocracia -, le había dejado la epidermis de las manos suave como la piel de una muchacha parisina, quizá se llamaba Catherine como aquella novia que tuvo un verano de su lejana adolescencia. 


Catherine era la sobrina parisina de un chef reputado de un restaurante de la Côte Basque y pasaba parte de las vacaciones de verano en casa de sus tíos, ocupada en pasear el perro de éstos, ya que el absorbente trabajo del matrimonio les impedía ocuparse del ridículo caniche. El tímido y miope Aristide alternaba el rugby en la playa con sus amigos, lloviera o no, con los cuidados y caricias a Catherine pero ésta encontró un amor más fuerte en París y dejó de pasear por Anglet su blanca epidermis con el rubio vello que Aristide, cuarenta años más tarde, recordaba nostálgicamente, caminando por los adoquines de la margen derecha del Sena en busca de una panadería donde comprar un bocadillo, estando cerrados los bistrós y restaurantes.

Rompiendo los gestos barrera, unas suaves manos perfumadas, un aroma inolvidable del pasado, taparon los ojos de Aristide y una voz femenina preguntó con alegría desbordante:

- ¿Quién soy?

Los veranos de los 80 proyectaron una cascada de imágenes con banda sonora de “Les lacs du Connemara” del incombustible Sardou en el cerebro de Aristide.

- ¡Catherine!

La autora de la sorpresa le soltó una bofetada en la mejilla derecha que le colocó la mascarilla en la oreja izquierda, poniendo en evidencia que era zurda y Catherine era diestra.

- ¡Gilipollas! Soy Amélie.

Aristide intentó excusarse pretextando la mascarilla, pero Amélie iba incrementando su enfado velozmente y, aunque había dejado de practicar el decathlón algunas décadas antes, Amélie seguía estando aparentemente en un estado de forma envidiable y con su envergadura y carácter era capaz de tumbarle delante de la cola de clientes del establecimiento, que asistían encantados a la comedia que los dos les ofrecían espontáneamente rompiendo el tedio.

- Claro, Amélie, mi alumna favorita, la campeona del liceo… ¿Cómo te va?


martes, 8 de diciembre de 2020

LOS DEFECTOS DE "PATRIA" (SERIE Y NOVELA)


Estoy viendo la serie semanalmente, sin atracones de capítulos, después de haber leído el libro, aquel libro que tuve 15 meses en la mesilla de noche sin ganas de empezarlo, la portada me traía recuerdos terribles, y que leí en menos de una semana.

El libro no es perfecto pero me pareció una buena novela realista, la descripción de la trama principal y de las tramas de los personajes secundarios es suficiente y refleja mejor que muchos reportajes y ensayos lo que hemos vivido, lógicamente me faltaban cosas  vividas en primera persona pero la realidad de nuestras tierras está llena de muchas facetas que da para muchas novelas y Raúl Guerra Garrido o Bernardo Atxaga suplen esas ausencias…


De todas maneras, me falta algo en la revisión de las circunstancias que hemos vivido, de hecho se siguen viviendo en gran parte, y que hemos contribuido a crear, lo que he llamado a veces “los etarroides” o la “Eta pasiva”.

En los libros, series y películas, consta el peso de la “Eta con alzacuellos”, el repugnante papel de los curas y obispos vascos en la creación, construcción y defensa de la mafia vasca, pero apenas se toca la red de delatores y chivatos que con sus señalamientos, informaciones, financiación y ayudas mataron y extorsionaron a sus vecinos, proveedores, clientes, familiares, amigos… todos los que se atribuyeron y ejercieron un poder cobarde y oculto sobre las vidas y haciendas de los demás y que, ahora, impunes siguen su vida ordinaria de amas de casa, de empresarios, de empleados de banca, de profesores, de jubilados… frustrados y amargados porque el cese de la violencia aparente les ha quitado aquel poder. Ignoro si los sucedáneos de “ongi etorris”, colectas y reivindicaciones culturales les son suficientes, me temo que no, que donde pueden siguen imponiendo otro tipo de violencias sociales, de señalamientos y de linchamientos.

También me falta el “Komando andereño”, que decía un colega abogado. No se refleja la labor tan importante de los “irakasle” en la siembra, cultivo y cosecha de ese fruto amargo de la educación en “la opresión de nuestro pueblo”.  Sin la labor en la enseñanza, en toda la enseñanza, de estas y estos apóstoles del sentimiento de víctimas y de la emoción de la rebelión contra la injusticia secular sufrida por este pequeño país, el sufrimiento de la sociedad vasca hubiera sido mucho menor, en mi opinión.

Supongo que también habría que mencionar a los del “batzoki”, los que recogían las nueces del árbol que otros sacudían, pero algo habrá que dejar para futuros libros y series y, como he dicho, el libro y la serie Patria me parece que están muy bien y, al menos, están sirviendo para que algunos de fuera abran un poco los ojos, si quieren abrirlos.


jueves, 29 de octubre de 2020

TENDRÉ QUE CAMBIAR DE BANCO


Hablar por teléfono con un robot bancario es uno de esos ejercicios diarios a los que nos van acostumbrando las fuerzas del capitalismo financiero. Es imposible sortearlo, el robot tiene respuesta para todo, incluso para las imprecaciones y blasfemias, esclavo de sus amos sin alma, el robot te va domando y humillando hasta que te otorga el privilegio de hablar con la voz humana de un empleado de banca. Pero te das cuenta de que el empleado ha sido seleccionado por el robot de recursos humanos para que lidie con los escasos clientes que hayan superado el camino del héroe hasta ese trámite, esa voz indudablemente humana está para disuadirte de ir a una agencia y para conducirte a la banca on-line, “todo se puede hacer en la web del banco, si Ud. no lo consigue es porque ha errado en alguno de los sencillos pasos que hay que seguir hasta alcanzar el resultado, vuelva a intentarlo con las instrucciones que recibirá por correo electrónico” y la voz humana da los buenos días con cordialidad electrónica, esclavo también de sus amos sin alma, habitante del infierno de la banca actual te deja colgado de tu inutilidad, patética imagen envejecida que te devuelve el cristal de la ventana de la sala. Y a la enésima llamada, acudes a la mentira humana, prometes una inversión absurda en una estafa masiva que el consejo de administración, quizá sacada del conejo de administración porque es dudoso que existan cojones de administración,* ha presentado en sociedad. Acudes a la oficina vestido de luces y entras al despacho del atareado manager de fondos que te recibe con la babosa sonrisa tapada por una máscara patrocinada por la entidad, aprovechando que estás en la oficina le dices que tienes el pequeño trámite pendiente que originó tus llamadas, un empleado diligente se encarga de realizarlo en un instante, aunque tienes que alargar la conversación lo suficiente para que tu coartada no sea descubierta hasta que estés fuera de su alcance, así terminas el sermón con un “tengo que consultarlo con la almohada pero la decisión está tomada al 99%, me pondré en contacto” y transmites teatralmente que has mordido el anzuelo de estos pescadores de besugos. Tendré que cambiar de banco.


* No hay intención machista, “hacer lo que me sale del conejo” tiene quizá más sentido que “hacer lo que me sale de los cojones” pero es cuestión de sensibilidades y matices.

martes, 13 de octubre de 2020

JOUER À L'ANNÉE DE LA PESTE


Cette année de la peste, j'ai rejoint le Théâtre des Lumières à Mont de Marsan pour la saison 2020-2021, après une étape fructueuse au Théâtre du Versant à Biarritz depuis 2014, cela signifie pour une partie que je passe de la formation de Gaël Rabas à la formation d'Aurélia Bartolomé, qui est un nouveau défi à 71 ans, et d'autre part qu'au lieu de être la semaine à ½ heure de Donostia, je serai à 1 heure et 50 minutes de Donostia et de Bordeaux, même si je continue à me déplacer pour des tournages dans toute la région de Tudela à Soulac sur mer et de Castro Urdiales à Marciac, comme auparavant.

CV

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viernes, 9 de octubre de 2020

LA FELICIDAD ESTÁ EN EL CAMPO

 Últimamente, más que en ningún otro sitio, vivo en una comarca de patos, maíz, pinos, uvas y subvenciones de Bruselas, donde el suicidio lento al anisado, al armagnac o al vino junto con el suicidio expeditivo a la escopeta de caza o a la cuerda en el granero son una realidad por encima de las estadísticas. Es el campo, donde vivo. Las ciudades, pequeñas, los pueblos, dormidos, carecen de vida hasta que las fiestas patronales estallan. Es una sociedad que agoniza, la sociedad de la agricultura y, a la vez, es la sociedad que nos permite vivir en la sociedad tecnológica y es una sociedad de personas en peligro de extinción como dicen las alarmas que se asoman a los medios de difusión, así que los expertos de traje y corbata y las expertas de traje y pendientes de lujo se reúnen para hacer planes que impidan ese ocaso pertinaz, los planes quedan muy bonitos en las estanterías, mientras las leyes del capitalismo inevitablemente dejan atrás las resoluciones más brillantes de los centros de poder, por lo que hay que reunir de nuevo a expertos y a expertas -buena ocasión para estrenar nueva corbata o nuevos pendientes -, para que hagan más planes. Últimamente vivo en una comarca en la que hay que ir en coche a hacer la compra en un centro comercial porque no hay tiendas cerca ni servicios públicos de transporte a los hipermercados, en la que se va al médico en coche propio si es leve y en el del vecino si es grave lo que pasa, en la que los niños se esfuerzan en ir a la escuela aunque sea haciendo triathlon, en la que materialmente falta lo que sobra en la ciudad pero inmaterialmente sobra lo que falta en la ciudad, pero no lo sabemos, no lo saben. Es el campo, donde vivo. 


miércoles, 5 de agosto de 2020

REBANADAS DE LA VIDA: TIPICA HISTORIA

Prôlogo: El texto está escrito con un teclado francés. El original hablaba de C. y no de Cathérine. Al publicarlo en castellano me ha parecido que el uso de una inicial "cosificaba" a una persona, la protagonista de esta "tranche de vie".

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Aristide Labarthe, cuando sus hijas eran unas preadolescentes, contrató una baby-sitter, en realidad la contrató su mujer, para que cuidase de las mismas durante las vacaciones escolares de verano mientras que el matrimonio trabajaba. Las pequeñas Labarthe, un par de crías de 10 y 12 años, permanecían en casa en Baiona o iban a alguna de las playas cercanas con Cathérine que cuidaba de que comieran lo que su madre había dejado preparado o de que no se tostasen demasiado. Habitualmente Cathérine, que tenía 16 años o poco más, llegaba para el desayuno sobre las 9 de la mañana y desaparecía para la merienda sobre las 5 de la tarde, o sea que, como él salía de casa hacia las 8 y regresaba hacia las 7, apenas conocía su rostro. Pero la señora de Labarthe había alquilado una casa en los Pirineos para pasar unas vacaciones en familia y tuvo la idea de invitar a Cathérine para que les acompañase como una más de la familia, sin obligación de trabajar aunque le pagase el salario como hasta entonces. Y Cathérine les acompañó. La casa era un gran chalet destartalado en Luz-Saint Sauveur con cocina, sala, comedor y el dormitorio del matrimonio en la planta baja y más dormitorios en una primera planta, un jardín con diferentes tipos de hierbas más o menos cuidadas rodeaba la construcción. Las excursiones se sucedían, visitando lagos, picos y circos de montaña, a veces descansaban en el pueblo yendo a la piscina municipal o a un balneario. Cathérine parecía la hija mayor y se responsabilizaba de las otras niñas espontáneamente. El matrimonio estaba encantado con su compañía.Cuando la quincena tocaba a su fin, una tarde al regreso de una excursión más dura de lo normal, la señora Labarthe ocupó la sala de baño de abajo para ella sola y remitió a su esposo a la ducha del primer piso, asî que Aristide se resignó a entrar en un encharcado cuarto de aseo porque sus hijas, después de un rápido paso por el agua y el jabón ya se encontraban jugando en el jardín. Cuando Aristide abrió la puerta y vio a Cathérine reflejada en el vaho del espejo, la imagen de una mujer desnuda en el vapor del ambiente, no la reconoció, quizá por eso se quedó paralizado mirando el cuerpo blanco, la cara, el cuello, los brazos oscurecidos por el sol del dîa, el pubis triangular de pelo negro…

-¿Quieres ducharte? Ya he acabado – Cathérine dijo saliendo de la bañera y secándose la cara con la toalla frente al espejo, su culo absolutamente blanco le deslumbró -, la fregona está detrás de la puerta.

Cathérine se enrolló la toalla y se volvió.

- ¿Me dejas pasar? Me voy a secar en mi cuarto.

Aristide se apartó sonrojado.

El verano se acabó, pasó el tiempo, mucho tiempo, quizá 20 o 30 años, sin que Aristide tuviera noticias de Cathérine. Aristide y su mujer siguieron las etapas de la vida sin separarse mucho, las hijas se casaron, también llegaron nietos. Las rutinas se alternaban con pocas sorpresas hasta que hubo un funeral de esos a los que hay que ir inevitablemente, el funeral de un pariente cercano, un anciano hermano de su padre y que era el último de aquella generación. Aristide fue solo, la ceremonia era en un pueblo remoto de un departamento pirenaico y en pleno invierno, llegar fue una aventura, al entrar en la iglesia a las 2 de la tarde caían copos de nieve y a la salida, los que portaban el féretro al cementerio justo al lado del atrio apenas se percibían desde unos metros de distancia por la nevada que mansamente caía. Aristide pensó que ya había cubierto su papel y se fue quedando descolgado del pelotón con la idea de ponerse a buscar su coche en el paisaje navideño que se iba quedando.

- No has cambiado nada, Aristide.

Una mujer le agarró del brazo por detrás y le hizo girarse para recibir unos besos en las mejillas.

- !Cathérine ! !Eres Cathérine!

- !Me has reconocido! Pues yo sí he cambiado encerrada en este poblacho del fin del mundo ¿Cómo está tu mujer?¿Y las niñas?¿Tendrás nietos ya, supongo?

Siguieron la bajada a tierra del ataúd alejados de las últimas filas, poniéndose al día mutuamente de años de sus vidas respectivas, algunos asistentes se volvían de vez en cuando con aires reprobatorios.

No había un bar ni similar abierto en bastantes kilómetros a la redonda. Cathérine le invitó a su casa, vivía sola, su ultimo marido se había muerto dueño de todas las riquezas del valle, las cuales le daban para vivir allí con cierto confort pero no para, vendiéndolas, poder vivir en la civilización.

- Es de noche y con esta nevada te tendrás que quedar a dormir, te prepararé la habitación de invitados – dijo al entrar en el calor de la vivienda-, no me podría perdonar que te pasase algo por mandarte a dormir al refugio de más abajo en el valle.

- No sé, tengo que avisarle a mi mujer – mintió Aristide, su mujer le había dicho que no se le ocurriese volver con el temporal anunciado -, se pondrá celosa si le digo que me quedo a dormir en casa de una dama tan bella.

- Halagador. Ya se lo digo yo – pâsame el teléfono.

Las mujeres hablaron un buen rato, Aristide, siguiendo indicaciones por señas de Cathérine, sirvió unos vasos de whisky. Luego de colgar Cathérine preparó una cena sin dejar de beber ni hablar. Una y el otro hablaron sobre todos los temas de sus biografías, sobre todos, la vida sentimental y laboral de Cathérine había sido tumultuosa hasta que, cuando aun joven y dinámica hubo alcanzado la calma en aquel aburrido paraíso rural de l’Ariège, el difunto tuvo el detalle ése, morirse, dejándole descansar en medio de ninguna parte. Aristide tenía menos cosas que contar y tuvo menos oportunidad de contarlas. Frente a la chimeneta, sentados los dos en el sofá, las horas iban pasando en una intimidad cada vez más envolvente. Aristide le contó la escena del baño, cuando se tropezó con su cuerpo desnudo, aquella imagen en el espejo…

- No me acuerdo de nada de eso, yo era una niña y tû más viejo que mi padre, para mi era como estar desnuda delante de mi padre, supongo – dijo Cathérine levantándose y dándole la mano – pero nos hemos olvidado de preparar la cama de invitados, así que tendrás que acostarte conmigo y ahora ni yo soy una niña ni tû un viejo ¿Qué son veinte o treinta años?

sábado, 18 de julio de 2020

MORIRÁN CON LAS CABEZAS PUESTAS (2)

La vista del Txindoki desde Igartza queda bien para las fotos de grupo. Y después de hacerse una para el recuerdo, las chicas de nuestra edad que celebraban algo en la mesa de al lado, desaparecieron, dejando detrás ese aroma denso de colonias y perfumes regados a chorro sobre la ropa. Los cuatro amigos no se enteraron, sus narices estaban inmersas en sus copas de whisky y armagnac.
- La inviolabilidad de la figura del Jefe del Estado no puede extenderse a un hecho que no guarde relación alguna con el ejercicio de la tarea constitucional que se tiene atribuida – decía Galtzagorri desde una de las esquinas- , Enrique IV, el primer Borbón, pudo violar monjas y niñas o niñas monjas pero sus descendientes putativos están en un sistema que se quiere democrático y si el Borbón pudo cometer un delito, el Borbón puede ser investigado, imputado y juzgado por sus actos.
- Manda huevos que en Francia no los tengan en el trono y en España los tengamos y por partida doble y trabajando en lo mismo – ironiza el Barón de la Florida secándose los labios con una mascarilla quirúrgica -, y sin ninguna responsabilidad ante la sociedad, al parecer.
- La conducta del rey “emérito” puede ser merecedora de exigencia de responsabilidad penal ya que hay indicios públicos y notorios, a juicio de la fiscalía suiza, de que su conducta puede haber sido constitutiva de varios delitos perseguibles tanto en Suiza como en España – Manu Majors hace señas al camarero de que acerque de nuevo la botella de macallan -, así que solo cabe que la Fiscalía española y muy española se querelle contra el ciudadano J. C. B. y B., conocido por su alias “El campechano” ante la jurisdicción criminal que le corresponde legalmente, esto es, la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
El Marqués de Altamira estudia el fondo de su copa, como extrañado de que ya no quede una gota de armagnac treinta años viejo y dice:
- Yo creo que todos los borbones tienen derecho a un proceso justo en el que sean investigados, imputados, juzgados públicamente y guillotinados sin otros miramientos, mas que no salpique la sangre a los de primera fila.
- No se te ocurra poner eso en twitter, que te caen dos años y un día -le recomiendan Majors y Galtzagorri simultáneamente -.

jueves, 9 de julio de 2020

MORIRÁN CON LAS CABEZAS PUESTAS

- Lo de follar a cuenta del tesoro público es una tradición muy borbónica – dijo el Marqués de Altamira, ajustándose la mascarilla, después de sorber el vermú -, y la tradición es la columna vertebral de la institución.
- Institución, por decirlo finamente o por no llamarle aberración – replicó el Barón de la Florida y apartó el frasco de gel con el que se había lavado las manos antes de preparar las gildas que brillaban en la porcelana blanca -, que eso de que alguien sea jefe de estado por haber nacido medio tarado de vete tú a saber qué leche que le dio sangre azul y de la camisa vieja de fascista asesino con la que hizo la primera comunión…
- Como dijo Robespierre: “Yo he pedido la abolición de la pena de muerte en la Asamblea – Galtzagorri se alzó para coger otra botella de vino blanco de Rueda y prosiguió -, y os pareció a todos una herejía. No pedisteis clemencia para pequeños delincuentes y ahora la pedís para el mayor de todos los criminales ¿Pedís que se libre el único que puede justificarla? Sí, la pena de muerte es un crimen por lo general y solo se puede justificar cuando sea necesaria para salvar a los individuos y a la sociedad, ni el exilio ni la prisión pueden ser lo mismo para el bienestar público, es la existencia del rey la que provoca la guerra y la muerte. La excepción cruel a la justicia se basa en la naturaleza de sus crímenes, por eso el rey debe morir para que la patria viva”
- A veces me encantas, cacho pedante – Manu Majors acabó la botella de vino blanco  llenando los vasos de los tres que no le daban al “yzaguirre” -, pero este lerdo lo que ha hecho es dejarse quitar la cartera de los pantalones por la meretriz como un camionero en un puticlub de carretera, una cartera con mucha plata pero que se presume suya “iuris tantum”, aunque sea una retrocomisión de lo que sus amigotes del ibex enviaron a peregrinar a la Meca en el ave.
El Marqués de Altamira alzó su vaso de vermú lleno de nuevo y se levantó la mascarilla quirúrgica hasta la frente para exclamar a modo de brindis:
- Por eso el rey debe morir para que la patria viva.
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sábado, 8 de febrero de 2020

LA DESLOCALIZACIÓN DEL PROCESO

Casos como el de Kote Cabezudo, tantos años popular fotógrafo en eventos sociales de Gipuzkoa y con tantos amigos y vínculos con miembros de los poderes locales, de todos los poderes, que, a su vez, aunque formalmente se guardaran de intervenir en su favor, esos importantes tienen amigos y vínculos con otros influyentes personajes de todos los poderes, me llevaron en su día a echar de menos la posibilidad francesa de desplazar su proceso penal a otro ámbito territorial.
El Código del Procedimiento Penal en Francia, Libro IV, Título VI, arts. 662 y sigs., prevé que un procedimiento de enjuiciamiento criminal, en cualquiera de sus fases, puede cambiar de escenario y pasar de su jurisdicción "natural”, donde se cometió el delito, para ser remitido a otro tribunal de distinto lugar.
El desplazamiento del caso puede solicitarse "por motivos de sospecha legítima" con respecto al tribunal, "por seguridad pública" o "en interés de la adecuada administración de justicia”, se puede decir que en general para proteger a la institución judicial de una presión externa excesiva o cuando los actores del sistema judicial son cuestionados, por ejemplo: cuando la persona a juzgar tiene vínculos con los tribunales del lugar que pueden pesar de una u otra forma en la balanza de la justicia.
Solo el supremo Tribunal de Casación puede retirar un caso de una una jurisdicción para ordenar que  otra resuelva. La solicitud la puede hacer el Fiscal General o cualquier parte involucrada en el caso. El Tribunal tiene ocho días para decidir.
Esto se ha producido, sobre todo, en casos políticos, por ejemplo: un caso que implicaba a Sarkozy y a la familia propietaria de L’Oreal se juzgó en Burdeos en lugar de en Paris. Y se produce frecuentemente cuando los magistrados “naturales” son señalados por la prensa o la ciudadanía como faltos de imparcialidad o porque puedan estar implicados con los acusados o con el caso en cuestión.
La mera existencia de esta herramienta procesal es criticada por muchos magistrados en Francia y las decisiones del Tribunal Supremo francés en un sentido o en otro también han sido criticadas por los medios y por la opinión pública.
En España no existe este remedio a situaciones similares en que pueda ser “injusto” que un Tribunal predeterminado legalmente intervenga en un caso concreto, hay que confiar en que sus miembros se abstengan o en la arriesgada para las partes y abogados recusación.
Sin embargo, casos como el de Víctor Bravo, tantos años popular Director de la Hacienda Foral de Gipuzkoa y con tantos amigos y vínculos con miembros del poder judicial local que, a su vez, aunque se abstuvieran, tienen amigos y vínculos con otros, me llevan a echar de menos la posibilidad francesa de desplazar su apelación.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

CARLISTAS EN LA FRONTERA


Los descendientes de las ramas del carlismo catalán en unión de nuestros descendientes locales protestaron ayer contra el calendario occidental en la frontera del Bidasoa. Su protesta me obligó a evitar Biriatou, como casi todos los martes sea dicho, para regresar del trabajo guipuzcoano al hogar labortano, todo ello en unión de otros trabajadores transfronterizos, los que vivimos en el atasco de Biriatou.
Pero la conducción, oyendo la radio y sus comentarios sobre el pacto del comediante socialista con el comunista universitario ante el temor de la resurrección de los cristianos viejos con limpieza de sangre acreditada en las Cortes del Reino, esa conducción solitaria bajo la lluvia y el viento me llevaba a pensar en lo triste que es esta sociedad de simios textiles condenada a repetir sus ciclos histéricos más que históricos.
Suspendida momentáneamente la última carlistada autóctona, el enfado de los nuestros con la inevitable modernidad se expresa mediante la solidaridad con el reaccionario bandolerismo del levante aragonés frente al necesario enemigo común, el centralismo castellano y éste, en vez de reaccionar con la agilidad que el cronometro impone y desnudar ante el mundo, interior y exterior, la sinrazón de estos elementos cavernícolas, se pone a gritar “¡Viva las caenas!” por las noches de copas y a mirar las cotizaciones de Bolsa en el desayuno de resaca.
No hay razones para ser optimista, las masas semianalfabetas se seguirán educando con Tele5 y demás mierda alimenticia de sus mentes, solo queda abrir la frontera y que nos invadan las tropas imperiales de Napoleón para que impongan el código civil y la escuela pública.

domingo, 23 de junio de 2019

JURISPRUDENCIA FRANCESA

Jon Galtzagorri suele contar sus batallitas agarrado a veces a un gintónic para no caer al suelo.
- « Qu’un juge soit con est inévitable, qu’un con soit juge est une catastrophe », me dijo un colega francés hace unos años, a la salida de una vista en una ciudad del Suroeste francés. Y tomando copas por Donostia se lo traduje a un magistrado de la audiencia por « Que un juez sea gilipollas es inevitable, que un gilipollas sea juez es una catástrofe », después que él me dijo que, compartiendo sala con cierto juez bien conocido por sus gilipolleces en nuestra ciudad, se veía obligado a estar siempre atento para no firmar sentencias que contenían alguna de las perlas del sujeto. Le debió de hacer gracia la frase, porque de vez en cuando me llegan ecos que, ahora en altos destinos del poder divino e infalible de Madrid, la suelta de vez en cuando, unas veces en su francés, otras veces en español.
- Eso me lo has contado ya, pero era una jueza a la que se lo traducías - le contesta su joven colega "El negrito"-, mientras desayunabais "post coitum".
- Nunca te he hablado de mis relaciones íntimas con señoras, nunca lo he hecho - se enfada siempre Galtzagorri cuando se le toca el tema -. No es mi estilo.
- Cierto es, nunca has dicho nombres, pero por un lado fuentes fidedignas te han relacionado un par de veces con solitarias damas de puñetas que ahora andan por la villa y corte - Negrito sabe la rutina aduladora para el viejo crápula-, y por otra parte cambias el sexo de tu juez oyente en función de los gintónics en que hayas hecho inmersión la noche en que me das la brasa.
- Bueno, bueno, sabes perfectamente que lo que quiero decir es que el sistema de selección y promoción de la carrera judicial es una verdadera aberración, que así es un milagro que haya jueces en la judicatura, porque algunos hay que son jueces, que es un fenómeno inexplicable que buenas personas y buenos profesionales consigan llegar a ocupar los estrados a pesar de que el sistema está pensado para que solo exista una república de los necios en esa función pública...
Y así se puede tirar hasta que la madrugada le haga salir a la calle y, tras abrir la puerta, cerrar el establecimiento. Hace tiempo que el patrón le hizo un duplicado de la llave para que apague la luz del local al salir. 

martes, 30 de abril de 2019

EL CRISTIANO VIEJO DE LARRA O LA EDUCACIÓN DEL CUÑADO


Los millones de votantes de Vox, porque son más de dos millones y medio los votos que han ido a esta opción, expresan uno de los problemas del país que hay que afrontar, que debemos solucionar entre todo el resto y que no se puede abordar solo recordando a los cristianos viejos o haciendo chistes de cuñados, porque una vez hecho el diagnóstico, se percibe que la enfermedad social está ahí, sigue existiendo.
Hay ciudadanos y ciudadanas que tienen una escala de valores rígida y que, gracias a esta opción política, pueden expresarla claramente, sin tener que identificarse con la banda de ladrones que hasta ahora amparaba sus ideas, porque estos cristianos viejos no soportan a los que roban siquiera para subsistir, menos a los que roban porque lo tienen fácil.
Estas personas no aceptan el feminismo que rompe con su concepción del papel de la mujer, reducida en su mentalidad a madre, esposa, hija, enfermera, puta, monja y maestra, y los adultos no van a cambiar ya, así que la sola posibilidad de cambiar las cosas es la educación social, no solo en la enseñanza, sino en todos y cada uno de los medios de difusión de ideología (Desde la TV hasta Forocoches) pero el esfuerzo es inmenso para lograrlo y además el mercado de la publicidad muy ligado a esa concepción de la mujer no lo está permitiendo.
Tampoco aceptan que la homosexualidad esté fuera del armario, que haya quien se muestre orgulloso de ser maricón, que la masonería rosa extienda sus tentáculos por la política, la economía y esos medios citados que, quizá contradictoriamente, exhiben a reconocidos comepollas en aras de ese mismo mercado publicitario ya que las buenas mujeres ibéricas solo pueden tener amistades masculinas si son peluqueros o modistos y para las que no pueden pagarlo se les han puesto los presentadores de televisión. Así que el respeto de esta variante afectiva debe ser también asumido como una tarea pendiente de los dirigentes sociales, incluso de los heterosexuales.
Además se arropan con la unidad de España y se identifican con la bandera rojigualda desde una lectura simplista y simplificada de la historia de España, ignorando dolosamente cuanto ha sucedido que contradiga esa visión de España, este aspecto es el que más les une con la ideología impuesta por el totalitarismo del bando que destruyó la República a sangre y fuego, ideología que la educación nacional nos inoculaba y que a unos nos sirvió de vacuna pero que a otros les metió la idea hasta la médula. Así que, contraponiendo su patriotismo al de los ultras del separatismo, han encontrado cierto contenido político que les sirva de pegamento a sus prejuicios.
A un país de migrantes como ha sido España y es ahora, la simplificación de las soluciones que estas personas proponen para los problemas que la recepción de los migrantes siempre supone en las sociedades evolucionadas parecería que debería provocar rechazo absoluto de este partido político pero no es así. El temor al enemigo exterior está muy extendido entre quienes conviven todos los días con grupos sociales de inmigrantes y esta herida requiere un tratamiento complicado y una labor de prevención tanto entre quienes llegan como entre quienes los reciben, pero las “tiritas” requieren solo presupuesto y no requieren inteligencia alguna, así que se crea el ambiente propicio para el discurso del odio.
Y no están solos en Europa, pero los memos burócratas de Bruselas están muy ocupados limpiando los zapatos de los másters de las finanzas para ocuparse de estos millones de cabreados que van ocupando puestos de poder y que acabarán por poner a sus líderes al servicio de esos mismos amos del dinero a los que los gorilas les pueden ser tan útiles como las fregonas de traje gris y corbata.
Así que, un día de éstos habrá que quedar para pensar sobre este problema.

miércoles, 13 de febrero de 2019

EL SENTIDO DE FIJAR MAYORÍAS REFORZADAS

La Ley de Sociedades de Capital prevé un régimen de mayorías reforzadas para la adopción por la junta general de determinados acuerdos, aquellos acuerdo considerados de mayor trascendencia. Las razones para ello son múltiples, pues cada uno de dichos acuerdos puede perjudicar a socios minoritarios ya que pueden, a su vez, quedarse privados de derechos en la sociedad o derechos económicos, ver a la sociedad incrementar sus pasivos contra su opinión, o la transformación de la sociedad en otra o en otras o el alejamiento de la misma de su control. Es cierto que siempre podrá acudir a los tribunales a defender su posición pero al legislador, con buena lógica, le ha parecido mejor dotar a los minoritarios, siempre que alcancen el número de votos necesarios para el bloqueo de la decisión d ella mayoría, con este mecanismo de bloqueo o de veto.

La Sociedad de Capital es una sociedad mercantil y, en cierta forma, democrática, los socios mayoritarios que solo tengan mayoría simple no pueden imponer a los minoritarios una escisión por ejemplo. Este tema les sonará mucho estos días porque el mismo mecanismo existía y existe en el Estatuto de Autonomía de Cataluña para impedir que por mayoría simple se impusiera a los ciudadanos en general decisiones que modificasen sustancialmente su situación jurídica.

En caso de Sociedades Anónimas, las decisiones que son consideradas como tan importantes como para requerir una mayoría reforzada son el aumento o la reducción del capital y cualquier otra modificación de los estatutos sociales, la emisión de obligaciones, la supresión o la limitación del derecho de adquisición preferente de nuevas acciones, así como la transformación, la fusión, la escisión o la cesión global de activo y pasivo y el traslado de domicilio al extranjero. Y para las Sociedades Limitadas son análogas, con algunos matices por incluirse la dispensa de la prohibición de no competencia al administrador y la exclusión de socios y excluirse el acuerdo relativo a la emisión de obligaciones.

Así legalmente se exige un quorum de asistentes reforzado para la válida constitución de la junta en primera convocatoria la concurrencia, presente o representado, de al menos el 50% del capital suscrito con derecho de voto. Para la segunda convocatoria el requisito se atenúa, exigiéndose solamente la concurrencia del 25% de dicho capital.

Y para la adopción de los acuerdos sometidos a votación en la junta resulta necesario, en caso de que el capital presente o representado supere el 50%, una mayoría absoluta de votos favorables. Sin embargo, en segunda convocatoria se requiere el voto favorable de 2/3 de dicho capital, siempre que el capital presente o representado alcance al menos el 25% pero sin alcanzar el 50%.

Los acuerdos adoptados sin estas formalidades, las formalidades son esenciales en nuestra sociedad humana, son, en mi entender, nulos de pleno derecho y así deben ser declarados por los tribunales.

miércoles, 9 de enero de 2019

NO AL TOPE DE INDEMNIZACIONES EN DESPIDOS SIN CAUSA


El tope de indemnización que fija el Estatuto de los Trabajadores en todos los casos puede ser nulo cuando se trata de despidos sin causa real y seria.
Este debate jurídico que se está produciendo en Francia, donde ya hay cinco resoluciones de instancia que no aplican tope alguno de indemnización cuando el despido carece de causa alguna, puede ser de aplicación en el ordenamiento jurídico español.
Ya que el Convenio núm. 158 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ratificado por España sobre  la terminación de la relación de trabajo por iniciativa del empleador, adoptado en 1982 y el artículo 24 de la Carta Social Europea, hecha en Turín el 18 de octubre de 1961, también ratificada, defienden, casi idénticamente, el derecho de los empleados despedidos injustamente a obtener el pago de "compensación adecuada" o "cualquier otra forma de reparación que se considere apropiada"
El Convenio de la OIT tiene una aplicación directa e incuestionable y  los jueces de lo social lo usan regularmente. La aplicación de la Carta Social Europea ha llevado a que Finlandia ya haya sido condenada por el tope de la compensación debida en caso de despido injustificado por el Comité Europeo de Derechos Sociales. Y en la medida en que se refieren a disposiciones legales vinculantes y son adoptadas por un órgano de supervisión establecido por la Carta y sus Protocolos, las decisiones y conclusiones del Comité Europeo de Derechos Sociales deben ser respetadas por los Estados interesados; incluso si no son exigibles en los sistemas legales nacionales, establecen la ley y pueden servir de base para desarrollos positivos de los derechos sociales a través de la legislación y la jurisprudencia a nivel nacional.
El legislador español nunca se ha fiado de los Jueces de lo Social y les ha fijado unos límites pero si  la aplicación del art. 56 y concordantes del Estatuto de los Trabajadores lleva a una indemnización que, a juicio del Juez, no es resarcimiento de los daños causados, el Juez de lo Social debe y puede “no aplicar” la ley española, aplicar el Derecho del Trabajo Internacional vigente igualmente en nuestro ámbito, y condenar a una indemnización adecuada.
¿Quién está de acuerdo? ¿Quién no? ¿Por qué?

martes, 25 de diciembre de 2018

BECARIAS (FICCIÓN)

Cuando se anda en torno al medio siglo de edad la rutina diaria es un río que te lleva por la vida sin necesidad de tomar continuamente decisiones. Por costumbre, después de comer me quedo dormido delante de la televisión hasta que empiezan las noticias, veo los titulares y me voy a trabajar. Aquella tarde, al despertarme, mi mujer me pasó una bolsa de viaje y me dijo:
- Esta noche no duermes aquí, ha llamado “el gerente” y ha dicho que os tenéis que ir de viaje a un acto en la Cámara de Comercio en Pau y que luego tenéis cena y otra reunión por la mañana y no sé qué más…
Lo de gerente es el calificativo que mi esposa le da a mi socio, y todo aquello sonaba a un embuste del mismo para alguna de sus embarcadas, así que cogí el libro que estaba leyendo aquellos días “El Proceso Estratégico, Conceptos, Contextos y Casos” de Henry Mintzberg junto a la bolsa,  llegué a la oficina y, sin tiempo para explicaciones, el colega me llevó a un taxi que nos esperaba frente al portal. Solo dentro del taxi me hizo un breve esquema de lo que me esperaba.
- Había quedado hoy para irme de excursión con el amigo Ignacio y un par de estudiantes a las que íbamos a ayudar económicamente, pero se ha muerto su suegro, y como tengo todo organizado -me metió en el bolsillo de la chaqueta una caja de condones-, y no tienes nada importante en la agenda ni para hoy ni para mañana, te vienes conmigo.
- ¿Y tu coche? - El coche del socio es un deportivo colorado de esos que, según los antropólogos, el mono desnudo usa como sustituto del pene para atraer a las hembras -.
- Ahora lo recogemos, tranquilo.
El taxi nos dejó a la puerta de un hotel en el barrio de Aiete y, cuando nos disponíamos a entrar, llegó el coche deportivo junto a nosotros. Lo conducía una veinteañera guapísima y muy elegante, junto a ella, otra chica, poco más joven, de similar apariencia externa, la conductora pasó a los asientos de atrás después de entregar las llaves y de las simpáticas presentaciones. Ambas se llamaban Idoia, así que a partir de aquel momento pasaron a ser Idoia I o senior e Idoia II o junior para evitar confusiones. En la parte de atrás del coche no cabe un vasco de tipo normal y, aunque yo soy del tipo guipuzcoano pequeño, Idoia I y yo estábamos estrechamente unidos desde el principio, lo que era bastante agradable porque además su perfume me abrigaba muy confortablemente.
El viaje a Dax – porque era a Dax a donde íbamos -, se pasó rápido, mi socio estaba inspirado y relataba historias locas, algunas conmigo como protagonista, que, por imposibles, nos hacían reír sinceramente a los cuatro. Mi compañera de asiento me contaba trazos de su vida de niña navarra de familia numerosa, venida a estudiar a Donostia, último año de carrera universitaria, mañana es el Santo Patrón de la Universidad, la otra Idoia tiene que hacer un trabajo sobre los aspectos turísticos de Dax etc Cuando yo tenía que corresponderle con mis datos biográficos, le contaba la vida de mi primo Jorge, que me la conozco bien y es más interesante que la mía, además nunca cuento mi vida a desconocidas.  De vez en cuando me despeinaba el flequillo y me decía sonriendo que le recordaba a su profesor de Derecho del Trabajo.
Paramos en nuestra meta, un hotel que fue moderno entre las dos guerras del siglo XX pero que se conservaba espléndidamente, de hecho se llama Le Splendide, alguien se encargó del coche y de los equipajes. La suite, allí me enteré que íbamos a compartir una suite como consecuencia de la oferta a la que se había acogido el organizador de la excursión, tenía vistas al río Adour y, contemplándolas desde la terraza, me puse detrás de Idoia I y empecé unas maniobras manuales hacia sus senos – no puedo resistir unas tetas a corta distancia y en el coche las tenía más cerca de mi cuello que de mis manos -, pero ella me dijo:
- Dile a éste que se espere – y me tamborileó con sus dedos en la erección -, que las tiendas aquí cierran pronto y ahora toca shopping, que no fucking.
Nos fuimos de tiendas, hay un par de boutiques chics de modistas y de prêt à porter en Dax, en las que las chicas encontraron unos trapitos a precios imbatibles y que mi socio pagó en efectivo sin que las encargadas se sorprendieran en absoluto, a pesar del importe de las facturas. Nuestras acompañantes se lo estaban pasando muy bien por las muestras expresivas de afecto que nos prodigaban. No creo que en las tiendas pensaran que éramos los tíos ricos que han sacado de paseo a sus sobrinas. Aproveché para comprar cuadernos de dibujo Moleskin y Calepino para mi mujer, a la que quiero mucho y  siempre le traigo algo de arte de mis viajes.
Luego fuimos a tomar una copa para recuperarnos y regresamos para cenar al hotel, besándonos y acariciándonos un poco confusamente – creo que llegué a besarle a mi socio en la boca y con lengua -,  llegamos  cuando los últimos ancianos abandonaban el restaurante, sin embargo, nos atendieron sin problemas.
Después de una cena de vinos excelentes y de bellas decoraciones en platos con exigua alimentación, aunque las chicas querían salir a tomar algo fuera, la obscuridad de la noche y la ausencia de vida humana por las calles de alrededor les convenció de que el bar del hotel no estaba nada mal con su ambiente “art deco”.
Mi entrepierna, con su vida independiente, me recordaba con frecuencia a qué habíamos venido a Dax, así que como las chicas tenían que levantarse bastante pronto para hacer la búsqueda de los datos para el trabajo de Idoia II, no había excusas para demorarse en aquellos gintonics.
A la hora de acostarnos en la suite, nos había tocado el dormitorio en el sorteo a Idoia senior y a mi, mientras que los otros tenían más espacio en el salón de la suite, en una cama grande pero ligeramente más estrecha, yo, lavados los dientes, los preservativos sobre la mesilla, acicalado, desnudo y preparado para la acción, esperé que ella saliese del cuarto de baño. Salió desnuda y no apagó la luz principal hasta que estuvo segura de mi conmoción al contemplarla. Se metió en la cama, después de dejar unos sobres de condones bajo la almohada y, a la luz de la cabecera, se me colocó como una maja de cuadro pero en mejor, y mi mano corrió hacia la mata de pelo negro y ensortijado de su pubis.
- No te precipites – me dijo, cogiéndome la mano -, acariciame con delicadeza, por favor y, vamos a hablar un poco antes, quiero que me acaricies los oídos con tus palabras, me gusta cómo hablas, dime cosas bonitas…
Yo soy más de erotismo que de pornografía. Ya sé que la diferencia entre uno y otra es pequeña, de los pocos segundos en que se tarda en clavarla, que es de lo que se trata, de una u otra manera, así que empecé a hablarle con las delicadas palabras de los modernos poetas andaluces y enseguida me di cuenta de que se dormía, así que me puse encima de ella y le abrí de piernas, sin callarme en mis metáforas. Ella me musitó “Ponte el condón” con los ojos entrecerrados y creo que batí mi mejor marca personal en eyaculación precoz. Ella ya estaba dormida del todo cuando acabé y yo caí inmediatamente en el sueño.
Amaneció un día de niebla, esa niebla cegadora por brillante de Las Landas, ella estaba dormida, apenas su respiración se oía. Su contemplación, la naturaleza, la biología y todas las circunstancias llevaban a una sola meta. Ella musitó de nuevo “Ponte el condón” sin abrir los ojos, luego emitía, con mis sacudidas, unos maulliditos como de satisfacción en mi oído, sin duda aprendidos en una escuela de modelos y azafatas. Y después del coito matutino me volví a quedar dormido.
Al volver a despertarme, las dos chicas ya estaban despidiéndose de mi socio para irse a explorar la ciudad o lo que fuera que iban a hacer, salí a interesarme y desayunar lo que me hubieran dejado, cuando éste les daba un anticipo de beca, algunos billetes de 200 euros me pareció, por si acaso.
Los hombres teníamos reservados un circuito de spa en el propio balneario del hotel y allí nos fuimos. Mi socio se quedaba dormido por las bañeras y no hablaba apenas, solo para decirme que a la vuelta tendría que conducir yo porque él no había pegado apenas ojo durante la noche.
Cuando nos avisaron que las chicas habían vuelto y nos esperaban en el hall de la zona de baños, salimos los dos en albornoz y nos las encontramos radiantes y luminosas con alguna bolsa de zapatería – unos zapatos irresistibles que vieron casualmente en un escaparate -, y otras de folletos  recogidos de la oficina de Turismo Oficial. Mi Idoia se empeñó en mostrarme  las fotos que habían hecho y se habían hecho por fuentes, criptas, museos, iglesias, plaza de toros… en las que lógicamente nosotros no salíamos - la mejor manera de que imágenes comprometedoras no circulen por ahí es no hacerlas -, mientras los otros dos subían a hacer los equipajes a la suite, aunque no habían sonado las 12 y la hora límite de salida eran las 14 horas, queríamos estar de vuelta en la ciudad para esta hora.
Al entrar nosotros dos en la suite nos encontramos que en la sala-dormitorio el otro par de excursionistas estaba acabando en una desnudez absoluta de degustarse mutuamente sus zonas genitales y no nos prestaron ninguna atención. Aquella visión me causó efecto bajo el albornoz, así que le llevé a Idoia I a nuestra habitación, le bajé los pantalones y las bragas, llevaba una chaqueta de piel sobre la blusa que le quedaba de película, y le hice inclinarse de espaldas a mí, con su colaboración, sobre la cama. No caí en la tentación de penetrar su orificio de salida, más que nada por no perder el tiempo con los preparativos necesarios, así que entré por la vía más convencional. Le hice el favor de ponerme el condón sin que me lo pidiera y ella me hizo el favor de simular un pequeño orgasmo sin que se lo pidiera, al fin y al cabo, no habíamos venido hasta Dax para hacer compras, cenar, dormir, un poco de termas y algo de arqueología.
El viaje de vuelta, mi socio condujo en silencio, fue muy rápido, a la máxima velocidad posible entre radar y radar, Idoia II dormía profundamente delante y mi Idoia y yo continuábamos conversando con ese afecto mutuo que a veces se coge follando.
Les dejamos a las dos chicas en la parada de taxis de la estación del Norte, mi socio les entregó los sobres con el resto del importe de las becas y fuimos a comer a una taberna-restaurante de Gros en el último servicio de comidas, donde yo le pregunté:
- ¿Qué te pasa que estás con esa cara de preocupado todo el rato?
- ¡Que era virgen, hostias! ¡Que era virgen! ¡No me jodas! Nunca había follado con una virgen y sabes lo peligroso que es desvirgar a una tía, que luego se quedan colgadas de uno y no te dejan en paz.
     La preocupación de mi socio se disolvió en el tiempo, yo me acordé en ese momento de que me había dejado “El Proceso Estratégico, Conceptos, Contextos y Casos” de Henry Mintzberg en la mesilla de la suite pero no lo volví a echar de menos nunca y no me lo volví a encontrar en la vida, a Idoia y a Idoia tampoco. Cuando se anda en torno al medio siglo de edad la rutina diaria es un río que te lleva por la vida sin necesidad de tomar continuamente decisiones.

martes, 14 de agosto de 2018

EL SUICIDIO DE LOS LIBERADOS DE PRISIÓN

Al finalizar la novela de Arámburu – que ha permanecido meses en la mesilla sin ser comenzada y que, sin embargo, he leído en una semana -, he recordado algo que leí hace unos años y que siempre que un preso de etarra sale, después de su estancia en prisión, me viene en mente.
Todo preso liberado sale con secuelas sicológicas y que van a influir mucho en su retorno a la vida libre, al abandonar una vida totalmente disciplinada a una vida autónoma. Y ese periodo de adaptación parece ser de una gran fragilidad social y sicológica para esa persona, de un « choque con la vida », que aumenta en función de la duración de la pena y de las veces que el reo ha perdido y recuperado su libertad.
Este terrible choque es paradójicamente análogo al que se siente al entrar en la cárcel y que, como abogado, he visto algunas veces en los ojos del condenado y que es tenido en cuenta por Instituciones Penitenciarias en los primeros momentos del interno en el recinto penitenciario, la tentación del suicidio.
Desgraciadamente hemos conocido muertes repentinas o suicidios ligados directamente a la sentencia - no solo en casos penales -, tanto de víctimas como de acusados, pero el suicidio derivado del ingreso en prisión es un fenómeno público y notorio, muy elevado en los primeros quince días. Pero lo que, no siendo sicólogo, me ha llamado la atención muchas veces es el riesgo de suicidio en los primeros momentos de la libertad recuperada.
Un estudio científico británico que acompañaba aquella lectura de hace una docena de años cifraba en diez veces más la tasa de suicidios durante las cuatro primeras semanas de retorno a la libertad
que la tasa de las población general. Ignoro si existen estudios psiquiátricos similares en España pero me hacen pensar que al salir de la cárcel, después de un tiempo, se sale con la cárcel en la mochila del espíritu y que debe ser un proceso muy duro, aunque no creo, sin conocimientos científicos, que sea comparable al peso de la mochila de la vida anterior cuando se ingresa por un tiempo en la penitenciaría.
Me gustaría saber qué pasa en esas cabezas cuando los aurreskus acaban y se vuelven a encontrar en la soledad de ese vacío frontón, en que la pelota ni acaba de rebotar ni acaba de salir fuera, que todos llevamos dentro.

martes, 31 de julio de 2018

PARAMILITARES


Compré « Patria » la novela de F. Aramburu hace más de un año. El libro ha estado en la mesilla todo este tiempo, no se abría, otros libros han ido pasando, sobre todo de teatro y de interpretación “Un día de éstos lo empiezo” pero la portada, que me recordaba el asesinato de José Luis López Lacalle en Andoain, se había convertido en una barrera.
Participar como figurante en la película “El hijo del acordeonista” que tiene algo que ver con la novela de B. Atxaga me hizo pensar que a lo mejor era el momento de empezar con “Patria” pero no, compré la traducción al francés “Le fils de l’accordéoniste” y me la leí en una semana, la acabé coincidiendo con la llegada del Tour de France a los Pirineos.
Y, una vez más, me encontré explicando a los amigos franceses lo que iba a ser la etapa contrareloj entre Sanpere y Ezpeleta, la presencia organizada de miles de seguidores de las asociaciones abertzales del otro lado de la muga, del sur del Bidasoa, en el recorrido, cómo se planificaba quiénes iban a venir y a cuántos tenían que arrastrar, qué pancartas, banderas y banderolas se iban a exhibir, dónde se iban a colocar en función de la retransmisión y que no se preocupasen que no iba a haber incidentes, que tocaba mostrar el aspecto de lucha respetuosa del pueblo mártir ante el mundo exterior… Estaba seguro que el día de la etapa era el día ideal para darse una vuelta por Obaba, Eibain o Hernieta y tomar un aperitivo tranquilo, en un pueblo vacío de militantes, quizá fuera difícil encontrar una taberna abierta, alguna habría dónde hacerlo, pero tampoco fui a comprobarlo. 
Vi la retransmisión con curiosidad, con más interés en los avances de la bioquímica deportiva al servicio del márketing que en la exhibición propagandística que el mando etarroide del aparato de comunicación y relaciones públicas había montado, quizá un poco menos insoportable de lo que yo había previsto.
Y cuando los paramilitares regresaron a los pueblos y barrios que ocupan por las tierras vascas, empecé la lectura de “Patria”, los breves capítulos van pasando, las tripas lo resisten y mi memoria histórica también, ahora tengo que terminarlo, poniendo las imágenes vividas entre las líneas escritas, muy bien escritas, así que, cuando descanso de la lectura, el libro sigue vivo, como preguntándose cómo pudimos resistir tú y yo aquel tiempo, cómo podemos vivir aquí y ahora.