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viernes, 9 de mayo de 2014

EMPRESARIOS EN LA CLOACA



-A veces es difícil distinguir una rata de cloaca de un empresario que ha tenido que bajar a las cloacas de la economía pero, al menos, hay que intentarlo –me dijo mi amigo bilbaíno Manu Majors el otro día-. Muchos empresarios de este país han tenido que moverse por las cloacas de la vida, sobre todo de la política, para poder realizar su actividad y es muy difícil que, moviéndote entre tanta mierda, no te manches al tocar alguna cañería, prácticamente imposible.
-Yo creo que hay gente que se ha mantenido fuera de la corrupción –le contesté mientras salíamos de la librería en la que nos habíamos encontrado comprando el Rugby World Magazine-, y que se ha visto arrastrada a esa suciedad por la crisis, el estallido de la burbuja inmobiliaria...
-¡Que no ha habido burbuja inmobiliaria! –me cortó el veterano abogado-. ¡Que lo que ha habido es un inmenso tumor bancario! Un absceso económico provocado por la codicia de la banda de la banca española... ¡Este país sólo se arreglará el día que Botín salga de la cárcel!  Y Botín no está en la cárcel ni se le espera.
- Pero tenemos empresarios que están entrando en la cárcel, alguno además muy importante...
-La mayoría de los empresarios que entran en la cárcel son “paletas” de la construcción que, como pardillos fueron engañados por sus bancos, se metieron a enriquecerse como drogados y les cogió el estallido del tumor bancario de pleno, así que no pudieron ni acabar las promociones ni devolver la pasta a los compradores ¡A la cárcel por apropiación indebida o estafa! Los que no pudieron pagar los impuestos ¡A la cárcel por delito fiscal! Nada de nada, los proletarios que levantaron cabeza...  al “trullo” y los delincuentes de siempre al Club de Golf ¡Más ricos que nunca! Y además con nuestro dinero que el gobierno les ha dado para tapar los agujeros de sus chiringuitos financieros.
Y nos tomamos unas cañas en la calle Euskalduna mientras Manu Majors me seguía ilustrando sobre la economía real de este pequeño país.

                
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lunes, 28 de abril de 2014

SERBIA, UCRANIA, MUERTE Y UCRONÍA


Hace 100 años la muerte tomó impulso serbio para recordarnos que nacimos para morir como individuos y como especie. Los alcohólicos militares -¿Hay militares que no sean alcohólicos?, se preparan en estos mismos instantes para hacer matarse a los ciudadanos ciegos que pueblan el apéndice europeo de Asia. Al fin y al cabo para eso existen los militares, para adelantar la muerte inevitable de sus congéneres con la bendición de los teólogos ateos de todas las religiones -¿Hay teólogos creyentes?- .
No es dulce morir por la patria, ni por los ojos de aquella morena, pero aquellos que seguirán el marcador de bajas desde la barra de la “club house” están invirtiendo nuestros ahorros en incrementar sus fortunas con nuestra muerte, para lo que necesitan intoxicarnos con esas ideologías de las que ellos se ríen: dulce es morir por “ucronia” y por el paraíso de ellos en la tierra, en el que no se entra por el ojo de una aguja como un camello sino por el carnet de socio.
Inevitable es la guerra porque es evitable ¿Están los masters del universo interesados en evitarla? Yo, que soy optimista, digo que no. Que están pensando en una guerra, una más, controlada, pequeña y sin muchos “moros” –que las últimas guerras que han probado tenían demasiado “moro” y los “moros” tienen muy mal perder-. Pero a quienes vamos a morir en su guerra, para los que será nuestra última guerra suya, la muerte se nos adelantará igual, igual que a los millones que hace 100 años fueron morir a una guerra que iba a durar de las vacaciones de agosto a las de navidades.

      
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sábado, 22 de marzo de 2014

ALBANIA BEZALA, COMO EN ALBANIA

A Cultural Revolution Poster promoting Albania...
A Cultural Revolution Poster promoting Albanian-Chinese cooperation. The Caption at the bottom reads, "Long Live the great Union between the Parties of Albania and China!" Despite what the painting may suggest, the leaders only met once in 1956, before the Sino-Albanian alliance. Enver Hoxha. The Khrushchevites. Tirana: 8 Nëntori Publishing House. 1980. pp. 231–234, 240–250. (Photo credit: Wikipedia)
Le conocemos por “6 pies” desde su juventud, cuando su altura y su aire de protagonista de novelitas del Far West le ganaron el apodo. La otra noche, después de la ración de pulpo mensual, comentaba en voz alta:
-En Albania sólo hay cabras y comunistas.
- Fue lo que me dijo un camarada del partido a su vuelta de un viaje a la Albania de la dictadura del Partido del Trabajo de Enver Hoxha. Eran años de transición en España hacia una democracia, muy defectuosa, pero democracia al fin y al cabo -Euskadi sigue transiendo entre pesadillas de un sangriento pasado inmediato y un presente de horizontes limitados-, y en Albania unos años más tarde el comunismo cayó, más por la muerte del supremo camarada que por la muerte de un sistema insostenible que sujetó a aquellas naciones de Europa del Este durante décadas en el pasado siglo.
-En  Gipuzkoa sólo hay cabras y abertzales.
-Temo que dentro de unos años, alguien lo diga. Si yo estoy por aquí, no sé qué cabra seré, ya que no me veo como abertzale. Pero las sensaciones de cada día, con esta ecología empobrecedora sin alternativas que no es la ecología espontánea de los civilizados que han advertido que el desarrollo por el desarrollo es un suicidio, sino que es una especie de contrapeso de la ideología homicida para el prójimo que subyace en esa proclamada mezcolanza de imposiciones identitarias e incluyentes para los inmediatos –o abertzale o exiliado-, y respetuosa con los lejanos sean yihadistas, chavistas o antioccidentales cualesquiera, mezcolanza fascistoide que es aceptada de buena  fe por tantos ciudadanos.
-Todos tenemos derecho a equivocarnos.
- Algunos hemos reconocido nuestros errores de juventud y del pasado no tan joven y hemos perdido perdón, siendo conscientes de que el perdón no resucita a los asesinados ni nos excusa de habernos reído de que en Albania hubiera sólo cabras y comunistas.
Pidió la copa de orujo de costumbre y buscó un pequeño habano que siempre oculta en un bolsillo de su chaqueta.

      
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