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viernes, 11 de junio de 2021

EL ANGULERO ESPABILADO

En una visita al Salón Internacional de la Alimentación en París hace unos años, más de treinta a finales de los 80, Emn se encontró con el surimi congelado. Los japoneses presentaban por primera vez en Europa sus preparaciones de abadejo de Alaska triturado y congelado en alta mar. Las preparaciones que presentaban eran variadas, aunque destacaban, para Emn donostiarra y comerciante en pescados congelados al por mayor, las que lo presentaban en forma de grandes pinzas de cangrejo coloreadas para darles ese aspecto y las que lo hacían en forma de tallarines, cuya similitud con angulas cocidas era evidente. Pidió diversas muestras de aquellos productos y de otras novedades que llamaron su atención a los expositores y retornó a Donostia.
Emn presentó las muestras a sus contactos comerciales, alguno en Aguinaga, sin que nadie mostrara interés alguno por el surimi, ni siquiera para presentarlo como sucedáneo de productos más caros como el Chatka, cangrejo enlatado que por entonces se importaba de Francia, o como las ya prohibitivas angulas.

Así que las muestras acabaron en la cocina de su madre que las preparó unas como “txangurro” al horno y otras como “angulas” al ajillo, esto último lo solía hacer con otras muestras y sobrantes de pescados blancos.
Emn empezó a importar barritas de surimi de la mejor calidad que había visto y, poco a poco, sus clientes empezaron a encontrarle salida, casi siempre como sucedáneo del cangrejo ruso en pintxos y ensaladas.
Un par de años más tarde de aquel Salón de París, Emn pudo leer en el periódico local que un listo había inventado el sucedáneo de las angulas: tallarines de surimi pintados con una raya negra. Corría 1991 y empezaba una gran aventura empresarial vasca.

 

lunes, 7 de junio de 2021

ODIO AFRICANO



En el pequeño reservado del Café Iruña, acabada la comida, Manu Majors se ha quedado solo mientras los demás comensales han salido a fumar en el exterior, además de ejercer de vigilante de los bolsos de ellas, los portafolios y algún impermeable, el abogado bilbaino degusta un whisky Macallan de 15 años en silencio mientras hace un sudoku en su smartphone.
- Me han dicho tus compañeras que te podría encontrar aquí dentro – le saluda llegando un magistrado de la Audiencia Provincial, Jesús Belmonte-Priego -, y tenía ganas de cogerte para preguntarte algo que me da vueltas en la cabeza hace días.
- Jesusito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón – Majors apaga el teléfono y se lo guarda en el bolsillo de la chaqueta azul marino - ¿Qué zozobra te inquieta para venirme con tus cuitas?
- ¿Por qué Zumadoya Gastiáin te tiene un odio africano?


- Lo mejor sería que, entre magistrados, se lo preguntases a ella directamente. No eres el primero de los que se sientan en el pupitre del centro de estrados que me lo pregunta, incluso alguno de los miembros de la fiscalía también me ha comentado de ese odio de reina de Cartago hacia mi plebeya persona que la señora Gastiáin profesa, quizá yo debiera decir, sin falsa modestia, hacia mi patricia persona pero supongo que queda mal en un antiguo profesor de Derecho Romano.
- ¡Déjate de tonterías! Tú tienes que tener alguna explicación, porque cada vez que sale tu nombre en un asunto es como si ella hubiera sentado sus posaderas sobre una botella rota, es que salta.
- Más de 30 años que lleva en ese ejercicio conmigo. Una Letrada de la Administración de Justicia me dio fe de que tiene un muñeco de Ken de Mattei, vestido de traje azul y con corbata del Athlétic en el que clava alfileres las noches de luna nueva a la única luz de un cirio negro.
- ¿Por qué?  
-  Tú piensa que el sol y la lluvia son igual para las plantas buenas y malas, que ni el sol ni la lluvia las distinguen, sin embargo, las plantas buenas dan buenos frutos y las plantas malas dan malos frutos… no voy a especular con posibles respuestas pero lo de odio africano me ha recordado a Elisa de Tiro fundadora de Cartago que fue destruida por Scipión… creo que no fue Scipión el Africano quien dijo que la talla de un hombre se mide por la calidad de sus enemigos pero casi es preferible el odio de la Presidente del Supremo que el de la Sala en que has de entrar un día sí y otro no ¿Tú qué crees?
- Creo que no debes hacer trampas en el sudoku, que te engañas a ti mismo, es como mirar las soluciones en los crucigramas...
    

miércoles, 2 de junio de 2021

BILBAINITA


- ¿Sigues enamorado de la bilbainita? - Zulema preguntó a Mikel desde el baño -.

- No seas tonta, yo estoy enamorado de ti, te lo he demostrado y, en cuanto vuelvas al catre, te lo vuelvo a probar.

- Los hombres creéis que por decirnos “te quiero” mientras la tenéis metida, ya es una prueba de amor. Confundes tus deseos momentáneos, tus fantasías conmigo, las ganas que me tenías… con estar enamorado.


Zulema hablaba saliendo desnuda del baño del hotel y dirigiéndose lentamente hacia la cama, Mikel, debajo de las sábanas, la observaba sintiendo que la excitación volvía a poner en marcha la erección. En cuanto ella se acostó, él volvió a abrazarla y a acariciarla con voracidad, ella le dejaba hacer pero conteniendo sus ganas de completar el juego.

- Está muy bien que nunca lleguemos al final del destino del viaje de cada fin de semana sin pararnos en un hotel de carretera a sacudirnos el polvo del camino, como dice tu colega, pero la cara que pusiste ayer en la cena cuando mencionó que había quedado con “tu bilbainita”… parecía que te iba a salir la úlcera gástrica por los ojos, fue un instante, pero fue como leer tu biografía sentimental en una sola imagen.

Mikel detuvo su exploración ginecológica y le miró a los ojos.

- Creo que confundes un reflujo de la acidez del bacalao con un ataque de celos, la bilbainita siempre fue el gran amor frustrado de Sebastián, la conoció cuando era una niña en uniforme colegial y él estaba en quinto de carrera, ella se le entregó ingenuamente y el hijodeputa la dejó por otra sin ninguna explicación, más tarde en un breve paréntesis con su novia oficial y con la que luego se casó, se las arregló para dejarla embarazada y luego, desembarazada ella y él recién casado, en cuanto se la encontró volvió a saltarle encima como si tal cosa, para olvidarla a los cinco minutos. Pasaron los años, yo me la encontré un día en Bilbao y ella me contó todo esto y todo lo que le había marcado “mi amigo”. Te doy mi palabra que me dejó llorando entonces. Y ayer el tipo nos cuenta que se la ha vuelto a encontrar callejeando por Bilbao y que ha quedado este fin de semana con ella, cuando su novia actual está en Barcelona arreglando sus papeles de divorcio para casarse con él, que yo lo sé y lo sé muy bien.

Zulema quieta escuchó el discurso entero. En los ojos de Mikel había la humedad de unas lágrimas nacientes, a veces la ingenuidad de su novio le sorprendía. Le besó en la boca y comprobó con la mano que la erección había desaparecido, empezó a ponerle remedio.  

- Tú lo sabes porque escuchas conversaciones ajenas con avidez, cariño. Hay amores que duran una eternidad y se expresan con sexo intermitente, “tu amigo” y “la bilbainita” se aman porque solo están juntos cuando la corriente les acerca, si tuvieran que compartir el papel higiénico del mismo retrete todos los días… no sería lo mismo.