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sábado, 11 de junio de 2016

PARA DECIR QUE LA JUSTICIA NO EXISTE ES INNECESARIO MENTIR

Audiencia Nacional de España.
Audiencia Nacional de España. (Photo credit: Wikipedia)

En la noticia del granadino enviado a la cárcel por estar condenado a 6 años de cárcel por una estafa ridícula desde el principio había cosas que chirriaban: el importe de la supuesta estafa, que fuera la sentencia de la Audiencia Nacional, que el ponente de la sentencia del Tribunal Supremo confirmándola fuera Joaquín Giménez…
Leyendo las dos sentencias queda claro que la condena es por la comisión de delitos en cadena mediante la clonación de varias tarjetas bancarias dentro de una banda organizada y que el tiempo transcurrido entre la comisión de los delitos y la ejecución de la pena -que lo ha empleado en reinsertarse-, ha sido largo por los recursos interpuestos por su defensa.
En conclusión: la pena es proporcionada a los hechos, el condenado ha jugado con los tiempos para alargar su entrada en prisión lo que es muy humano y ahora se encuentra con un marrón que, siendo mayor de edad, él inició. Y el resto es… márketing.

La Justicia no existe pero en este caso, discrepo del sentir general, lo que le está pasando a este ciudadano se parece bastante a la Justicia.

miércoles, 8 de junio de 2016

LA MADRE DEL ÁRBITRO

Capricho nº 75: ¿No hay quién nos desate? de G...
Capricho nº 75: ¿No hay quién nos desate? de Goya, serie Los Caprichos (Photo credit: Wikipedia)
Ayer, hablando con un colega, me contó que fue con su cliente, una mujer agredida por un canalla y su banda que yo conozco bien, a recoger la orden de alejamiento que había solicitado en el Juzgado de Instrucción. El abogado y su cliente se encontraron con la desagradable sorpresa de que se había denegado. Por cierto, a mí me pasó varias veces con varias personas, entre ellas tres mujeres objetivo predilecto de este cobarde individuo, que ante sus acosos pidieron esta mínima medida de protección que les fue denegada. Volviendo al compañero, éste al leer la resolución, exclamó en voz alta:
-          ¡Esto lo hacen porque no les pasa a sus putas madres!
El exabrupto le costó una reprimenda de su propia cliente y solo las miradas de sorpresa y quizá de complicidad de los empleados del Juzgado. Por derivadas posteriores que he ido conociendo y que me extrañaban por no merecerlas este abogado, hoy tengo la impresión personal que la expresión que la sincera opinión así expresada llegó a oídos de la cadena de mando judicial de la provincia.

Estos días, salen noticias de tratamientos judiciales escandalosamente injustos a víctimas de delitos y también a algunos delincuentes, antes de opinar sobre los jueces que las dictan yo me solía hacer una pregunta: “¿Con quién toma el aperitivo Su Señoría?” La respuesta a esta pregunta me suele dar una explicación de lo que subyace en muchas resoluciones judiciales, esto es, ese juego de intereses personales, de poder, de relaciones, de “banco de favores” que es propio de lo que llamamos Justicia. A partir de ayer me hago una segunda pregunta: “¿Quién es la madre de Su Señoría?”.

jueves, 2 de junio de 2016

IN DUBIO PRO MORO

Português: Mesquita de Mohamed Ali
Português: Mesquita de Mohamed Ali (Photo credit: Wikipedia)
Leyendo las declaraciones de Benzema y otros sobre el racismo en la sociedad francesa o en las sociedades europeas, justo antes de asistir de oficio como abogado en un juicio a un magrebí acusado de malos tratos y violencia doméstica, he tenido una sensación de haberlo vivido todo esto anteriormente. Y no es porque la memoria me haya jugado una mala pasada enviándome a un bucle de sensaciones irreales, es que realmente todo esto lo he vivido en estos últimos 44 años de ejercicio profesional.
La misma mujer maltratada repetidamente, la misma actitud de incomprensión del autor en sus declaraciones con la tozuda negación de la evidencia, la misma rutina policial en la instrucción, la misma tardanza en la tramitación procesal, el mismo juicio incompleto, siempre faltan diligencias, pruebas, informes y, sobre todo, emociones, sentimientos…
Cómo no recordar el dicho: “cuando llegues a tu casa, pégale a tu mujer, tú no sabrás por qué, pero ella sí” pero creo que ahora no es políticamente correcto decir que es un proverbio árabe, como figuraba en los viejos libros, donde todo lo árabe era musulmán, esto es, éste era un consejo del Corán. Aunque me parece que el Corán (4.34) llega a las “hostias” más gradualmente:“Pero a aquéllas, cuya animadversión temáis, amonestadlas, luego dejadlas solas en el lecho; luego pegadles,  pero si entonces os obedecen, no tratéis de hacerles daño. ¡Ciertamente, Dios es en verdad excelso, grande!” O sea que Alá y su Profeta apostaban y apuestan por la bronca, el acoso sicológico en la cama y los sopapos solo hasta lograr la sumisión de la señora, después ya no hace falta.
A veces durante la preparación de la vista o en los pasillos del Juzgado, se acerca alguna monja laica –les llamo así aunque no tienen por qué ser de sexo femenino-, de ésas que van de asistentes sociales por la vida, y te suelta el rollo de la cultura diferente, la inmersión en la educación que recibió el sujeto, la difícil integración, la lenta evolución del Islam hacia los valores compartidos en Occidente, lo malos que fueron los cristianos en el pasado etc. Y cuando le dices que ahora es cuando estás sintiendo ganas de meterle la torta que no le metió a tiempo su madre a esta pesada, se te indigna y te suelta lo de los indudables prejuicios racistas que los poderes fácticos, mediante el temor al diferente, han acabado inculcando a alguien con fama de progresista como es uno. Y te levantas, te ajustas la toga y te aferras a tus valores inculcados para controlar las ganas que ya se han hecho inmensas.

En resumen: me resulta imposible sentir la mínima empatía con estos defendidos que me tocan de oficio –y sospecho que me tocan porque no los quiere nadie y debo estar en el turno de los “marrones”-, así que tengo tentaciones de pedir de ahora en adelante su absolución, alegando simplemente “in dubio pro moro”.