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domingo, 28 de enero de 2018

DÓNDE COMER EN BIARRITZ

Me suelen preguntar - incluso Mikel Corcuera que lo sabe perfectamente -, dónde comer en Biarritz y suelo responder: depende ¿Dónde estás? ¿Qué hora? ¿Qué presupuesto? Pero, por una vez, voy a hacer una lista de sitios en los que no me importa repetir y que suelen estar abiertos a horas de comer donostiarras, aunque no conviene abusar en el horario en ningún caso, pasarse de las 14,30 al mediodía o de las 21 a la noche y pretender que te sonrían además es una tontería. No gritar, decir "s'il vous plaît" y "merci" ayuda bastante a ser bien atendidos. 
Hay más sitios, no pretendo hacer una lista exhaustiva sino estrictamente los lugares a los que se puede ir, según mi criterio personal, o sea, a los que voy con cierta frecuencia. Como siempre en Francia, hay que fijarse en las fórmulas, menús del día, sugestiones, platos recomendados etcª y entenderlos, antes de pedir nada.
El orden es aleatorio, he empezado por los alrededores del mercado porque es un barrio con cierto ambientillo agradable para aperitivos de mediodía o de tarde, aunque los cazadores de turistas lo saben y van copando cuantos locales pueden, porque hay mucha gente siempre.

- Le Bar du Marché
8, rue des Halles 64200 Biarritz
Productos de calidad, cocinados con amor, buenos profesionales atendiendo, precios sin sorpresas. 
- L'Amiral
9. rue des Halles, 64200 Biarritz
Productos de calidad, cocinados con amor y gastronomía, buenos profesionales atendiendo, precios sin sorpresas.
- Le Petit Coin
26, rue Gambetta, 64 200 Biarritz
Productos de calidad, cocinados con amor, buenos profesionales atendiendo, precios sin sorpresas.
- Le rendez vous des Halles
 26 rue Gambetta, 64200 Biarritz
No es solo un bar de copas a la noche sino que, cuando está abierto al mediodía, ofrece cocina muy sencilla, nada sofisticada (ensaladas, hamburguesas, steak tartare...), vinos bien elegidos pero buena calidad.
- Le bistrot du Haou
43 Rue Gambetta, 64200 Biarritz
 Cocina interesante, exquisiteces sin florituras, bodega excelente, pero buena calidad y precio adecuado.
- Ragazzi da Peppone, 64200 Biarritz
10 Av. Victor Hugo
Pasta, pizzas, otros, calidad, porciones generosas, precio adecuado.
- Le bistrot des Halles
1 Rue du Centre, 64200 Biarritz
Cocina sencilla, nada sofisticada pero buena calidad y precio adecuado.
- Glouby
4 Rue du Port Vieux, 64200 Biarritz
Pizzeria, precio adecuado.
- Chez Coco
5 Rue Garderes, 64200 Biarritz,
Pizzeria, calidad, precio adecuado.
- Le O2 Verdun
49 Avenue de Verdun, 64200 Biarritz
Cocina sencilla, calidad cuidada y precios correctos.
- Les Platanes
7 Boulevard de la Mer, 64600 Anglet
Saliendo de Biarritz hacia la Chambre d’Amour
Cocina buena, algunas exquisiteces sin florituras, buena calidad y precio adecuado
- La Goulue
3 Rue Etienne Ardoin 64200 Biarritz
Cocina elaborada, productos buenos, cierto encanto, precios correctos.

viernes, 26 de enero de 2018

LLAMADAS INEXISTENTES

Hay gente que cree erróneamente que los jueces se hablan sobre los asuntos que llevan, esto es, que creen que los jueces son como curas confesores compartiendo los chismes que, como si fueran pecados, les cuentan las beatas. Podríamos inventar llamadas que nunca se han producido y que son creación de esas imaginaciones bastardescas, a modo de microteatros:

Cuando se abre el telón, el escenario representa un despacho de abogado dentro de una firma de abogados, a la izquierda una pared con láminas, una planta artificial al fondo del escenario que pretende ser un ventanal a la calle, a la derecha una biblioteca con libros y la puerta de entrada, la mesa está situada a la izquierda de la escena, encima un ordenador, teléfono, agenda, expedientes… un sillón de director detrás contra la pared izquierda, en el centro del escenario dos sillas para los clientes. Por la derecha entran el abogado y la magistrada que viene vestida de calle.
MAGISTRADA: Cierra la puerta.
ABOGADO: Tranquila cariño, que no nos puede oír nadie.
M.: ¿Ni el hijo de puta de tu socio de al lado?
A.: Que no está, ha salido a la notaría.
M.: Entonces, vamos rápido.
La magistrada se quita la gabardina, se sienta en una de las sillas, saca un cuadernillo del bolso y descuelga el teléfono. Mientras ella marca el abogado se sienta en el sillón detrás de la mesa y la observa.
M.: Buenas tardes. Soy la Magistrada Zulema Arboniés quiero hablar con D. Cosme San Damián
El abogado insinúa una caricia, que es rechazada, sobre la mano de la magistrada mientras ésta espera que su orden sea obedecida por quien ha descolgado.
M.: ¿Cosme? Hola ¿Qué tal estás?
M.: Pues por aquí, lloviendo, como siempre.
M.: Ya vendrás, ya. Te llevaré a comer a un sitio que no conoces.
M.: Estupendo, bien, bien.
M.: Te llamo, ya sabes, por el caso de mi amigo Victorio, sí, el del hotel.
M.: Tiene todo preparado para la inauguración y la Consejería de Turismo no le deja hacer nada mientras no resuelvas el recurso, ni siquiera provisionalmente y, como me dijiste que lo de las cautelares era muy descarado…
M.: Vale, entonces, ya está resuelto.
La magistrada le hace una seña con un dedo para arriba al abogado que aplaude en silencio.
M.: Pues muchas gracias, majo. No te invito a la fiesta de la inauguración porque sería chocante pero mi marido y yo pasaremos a verte.
M.: Sí, cuando quieras, igualmente, muchos besos.
Cuelga el teléfono y se levanta, poniéndose la gabardina.
M.: Ya le puedes decir a ese gilipollas que lo suyo está arreglado y que me debe una… y gorda. Y ahora, me voy a casa que tengo dos sentencias para poner. Si llegas tarde, más vale que hayas cenado fuera, porque no creo que te quede nada en casa para cenar…
El abogado intenta darle un beso pero ella sale sin volverse. El abogado se sienta y empieza a llamar por un teléfono móvil. Cae el telón.

En la otra escena, es un despacho de juez de instrucción, no hay ventanas, hay dos puertas, la de la izquierda da a un pasillo por el que se va al despacho del letrado de la Administración de Justicia, antes Secretario Judicial, y también a la oficina judicial donde trabajan los tramitadores de los expedientes, la puerta de la derecha da a una sala de reuniones donde se toman las declaraciones y que tiene una puerta que da acceso a la zona pública. Hay algunas baldas en las paredes, un retrato del Jefe del Estado también, quizá una bandera española en un rincón, una mesa no muy grande con teléfono, ordenador, papeles, legajos, expedientes, sumarios… que también se acumulan encima de un par de sillas, por las baldas, por el suelo, solo el sillón desgastado del juez está libre de papeles porque está ocupado por Su Señoría, una mujer de algo más de 30 años quizá, cuando se abre el telón ella está hablando por el teléfono fijo.
JUEZ: ¡Flipo, flipo! ¡No me jodas! ¡Qué sinvergüenza!
J.: Me di cuenta enseguida, lo que tú me habías dicho, una buscona, pero una mala pécora…
J.: ¿Qué se había creído la tía? Como si fuera fácil sacar el dinero ¡Qué trabaje! O que haga oposiciones ¡No te jode! Porque tenga una cara bonita, un par de tetas y un culo ya se cree con derecho a todo.
J.: No te digo que tu amigo no la haya toquiteado pero… esta pedorra ya sabía a lo que se exponía si va de miss… en ese mundo la que algo quiere algo le cuesta o se acuesta ¿No?
J.: Tú tranquila y él puede estar más tranquilo aun. Si todos me han hablado muy bien de él, no sólo tú que es a la que tengo que estar más agradecida de que yo esté aquí. También me lo ha dicho la otra magistrada, la de la otra sección… sí e incluso la fiscal ¡Con lo seria que parece! Y también le conoce ¿De qué le conocerá? ¡Vete tú a saber!
J.: No, ése no me ha llamado ni ha venido ¿Es abogado? Sabía que fue alcalde, pero no, no me ha dicho nada. No hace falta que venga. Yo me fío de ti.
J.: Mañana entro de guardia, así que para no aburrirme ya me escaparé un rato para tomar un café contigo.
J. Vale, a las 4 en el bar del hotel enfrente del Palacio, vale.
J. Muxu bat, bero bero.
Llaman a la puerta, la Juez la abre estirando el brazo desde su asiento, sin decir nada. Entra un empleado con unos expedientes.
EMPLEADO: Buenas tardes, señoría. La firma.
E.: ¡Ah! Aquí está el nuevo escrito de la violada de marras, está informado ya por el Fiscal ¡Esta vez favorablemente! ¿Preparo una denegatoria?
J.: Elévalo a la autoridad competente y ya veré.
El empleado se pone de puntillas y lo deja en la balda más alta, mientras cae el telón.



No es difícil dejarse llevar por maledicencias e insinuaciones y crear situaciones tan increíbles como las anteriores pero todos sabemos que esas cosas... ¡En Euskadi no pasan! Así que podemos dormir tranquilos, después de disfrutar de esta insuperable temporada de sidra que ya ha comenzado.

lunes, 22 de enero de 2018

GARMENDIPE NO ES EL BERNABEU

- Aquel equipo quería ganar la liga de fútbol en la última división federada que pudiera existir, así que en la nefasta temporada de la que hablamos se había reforzado con un fichaje estrella, el hijo de un internacional, el chaval apuntaba las maneras de su padre pero por circunstancias de la vida de éste, entrenador sin éxito de equipo en equipo, había pasado por muchas ciudades y equipos varios sin llegar nunca a cuajar, sin embargo todo el mundo decía que, con un poco de suerte, el hijo podía superar el buen palmarés del padre. El amor, o la lujuria que suele ser lo mismo, hizo que el chico consiguiera que su agente, contra su voluntad, le hiciera llegar a aquel club del culo del mundo pero que le permitía tocar todos los días el culo de su amada -y otras partes de su anatomía, todos los días. Por premuras federativas, contractuales y demás, apenas tuvo una semana de entrenamientos con sus compañeros en las modestas instalaciones que el ayuntamiento ponía a disposición del proyecto de ascenso, esperanza remota de todos los alcaldes del municipio habían tenido en el pasado pero en esa semana encandiló a presidente, directivos, entrenador, alcalde por supuesto, concejal de deportes, al aficionado que iba a los entrenamientos e, incluso, al cura que también se asomó por el estadio a ver al portento llegado de la villa y corte. Alineado en el primer partido previsto, visita a un pueblo que se encontraba todavía más allá del culo del universo por así decirlo, la expectación era enorme, fácil acudió un centenar de espectadores aquella mañana en aquel campo, verdaderamente un campo, en que se iba a dar el primer paso en un largo camino triunfal. En cuanto el equipo visitante se hizo con el balón, apenas un minuto de comenzado el encuentro, el balón fue enviado hacia la posición de la gran esperanza blanquiazul -los colores del equipo procedían de una donación de camisetas que había hecho un veraneante donostiarra oriundo del lugar-, que, escorado un poco a la izquierda, en posición de teórico extremo izquierdo, lo controló con el pecho perfectamente y lo dejó caer junto a su pie izquierdo, el de su pierna buena, el balón se quedó clavado en el sitio y los tacos del delantero también, el terreno no estaba para mariconadas. El crujido de la tibia, el peroné, todos los ligamentos y una parte del fémur se oyó en el hospital provincial de la provincia vecina que era el que estaba más próximo y al que, en un taxi, fue trasladado de urgencia y tuvo suerte, los médicos no se atrevieron a amputarle la pierna, a pesar del espantoso estado en que se la había dejado el defensor derecho local, apodado Gorriti en honor de un histórico futbolista vasco de juego muy viril. El árbitro no pitó falta.
Y el partido terminó con una contundente derrota de los visitantes.
- ¿Qué quieres decir con esto? - Preguntó Ernesto Arrate el industrial a Jon Galtzagorri, el veterano abogado, que estaba relatando lo anterior en la sobremesa tranquila de la sociedad gastronómica- ¿Qué tiene que ver con lo que te acabo de preguntar?
- Que Garmendipe no es el Bernabeu, que para ganar allí tienes que llevar a quien conoce el terreno, conoce a los jugadores contrarios, conoce al árbitro y a la madre que lo parió –y Galtzagorri dio otra calada al habano-, y que si quieres traer al mejor abogado de Madrid con tu dinero para que te defienda en el Juzgado de lo Penal n.º 14 de Donostia es tu problema y no me pidas mi opinión.