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miércoles, 25 de noviembre de 2020

LA MAISON DE BERNARDA ALBA


(Photo: rue, Arcos de la Frontera, 2017)

Préparer une lecture théâtralisée du texte de Federico Garcia Lorca m’amène à revenir sur mes idées sur cette pièce.

La pièce dramatique est écrite dans le 5eme année de la République, arrivée après les années de la Dictature (1923 – 1931) « primorriverista ». Cette dictature nationaliste - de la Monarchie, des Nobles, de l’Église et des Militaires -, a fait un parenthèse pour retourner à sang et feu immédiatement après que Federico écrit le dernier mot de Bernarda : « Silence ! ».

Je continue par le titre : LA CASA DE BERNARDA ALBA, réunir dans le titre le prénom de la propriétaire du « con » le plus connu de l’Espagne « El coño de la Bernarda » y de la famille noble propriétaire d’une grande partie des terrains agricoles de l’Andalousie « La casa de Alba » n’est pas innocent, en mon opinion. L’auteur nous indique qu’il va parler de l’Espagne plus obscure, plus profonde et plus irrémédiable celle qui va l’assassiner 2 mois après avoir fini cette pièce. Il est disparu sans l’avoir vue jouée.

Alors, Bernarda il faut la voir comme la reine autoritaire, propriétaire foncière, catholique et monopolisant la violence dans sa maison, en une parabole naïve du pouvoir, à 4 faces, en Espagne.

Les « propriétaires » du pays estiment toujours que les espagnols sont mineurs, comme les filles de Bernarda le sont à leur âge, la chaotique république en est la preuve, puisque le pouvoir est un héritage qu’on reçoit par succession, comme dans cette maison de Bernarda.

Bernarda est légitimée par ces idées dogmatiques qu’elle incarne pour étouffer le désir de liberté des filles et tout autre désir.

En plus, les apparences, « qu’est ce que les autres vont dire ? Il ne faut pas donner d’occasion à jaser aux autres ». Ces autres, qu’on suppose des gens bien, comme Bernarda et ses filles. Pour ces gens là les apparences sont essentielles dans leur vie.

Par principe, les femmes n’ont pas de place dans la rue, la place des femmes est le foyer. La passion des femmes n’existe pas parce que c’est péché et ça justifie la répression de la nature, la morale catholique étant la seule morale.

Et le final pessimiste est peut être l’état d’esprit de Federico sur Espagne à ce moment.

(Photo: plaque à la mémoire du dictateur Primo de Rivera à une église à Jerez, 2017)

Liens :


https://antxonmasse.blogspot.com/2018/02/la-liberte-dexpression.html


https://antxonmasse.blogspot.com/2017/01/el-cono-de-la-bernarda.html


https://togadoenlamele.blogspot.com/2020/10/los-cadaveres-de-las-cunetas.html




jueves, 29 de octubre de 2020

TENDRÉ QUE CAMBIAR DE BANCO


Hablar por teléfono con un robot bancario es uno de esos ejercicios diarios a los que nos van acostumbrando las fuerzas del capitalismo financiero. Es imposible sortearlo, el robot tiene respuesta para todo, incluso para las imprecaciones y blasfemias, esclavo de sus amos sin alma, el robot te va domando y humillando hasta que te otorga el privilegio de hablar con la voz humana de un empleado de banca. Pero te das cuenta de que el empleado ha sido seleccionado por el robot de recursos humanos para que lidie con los escasos clientes que hayan superado el camino del héroe hasta ese trámite, esa voz indudablemente humana está para disuadirte de ir a una agencia y para conducirte a la banca on-line, “todo se puede hacer en la web del banco, si Ud. no lo consigue es porque ha errado en alguno de los sencillos pasos que hay que seguir hasta alcanzar el resultado, vuelva a intentarlo con las instrucciones que recibirá por correo electrónico” y la voz humana da los buenos días con cordialidad electrónica, esclavo también de sus amos sin alma, habitante del infierno de la banca actual te deja colgado de tu inutilidad, patética imagen envejecida que te devuelve el cristal de la ventana de la sala. Y a la enésima llamada, acudes a la mentira humana, prometes una inversión absurda en una estafa masiva que el consejo de administración, quizá sacada del conejo de administración porque es dudoso que existan cojones de administración,* ha presentado en sociedad. Acudes a la oficina vestido de luces y entras al despacho del atareado manager de fondos que te recibe con la babosa sonrisa tapada por una máscara patrocinada por la entidad, aprovechando que estás en la oficina le dices que tienes el pequeño trámite pendiente que originó tus llamadas, un empleado diligente se encarga de realizarlo en un instante, aunque tienes que alargar la conversación lo suficiente para que tu coartada no sea descubierta hasta que estés fuera de su alcance, así terminas el sermón con un “tengo que consultarlo con la almohada pero la decisión está tomada al 99%, me pondré en contacto” y transmites teatralmente que has mordido el anzuelo de estos pescadores de besugos. Tendré que cambiar de banco.


* No hay intención machista, “hacer lo que me sale del conejo” tiene quizá más sentido que “hacer lo que me sale de los cojones” pero es cuestión de sensibilidades y matices.

miércoles, 28 de octubre de 2020

LA MONTAÑA QUE NOS LLAMA

No sé cuándo salí al monte por primera vez, aunque supongo que sería a Igueldo o a Ulía y en coche con mi abuelo paterno que era quien nos subía hasta donde aparcaba, él se quedaba oyendo la radio y sus nietos subíamos hasta la punta de Mendizorrotz, donde había una placa a un muerto en el “Glorioso alzamiento nacional” creo, o bajábamos hasta las fortificaciones defensivas debajo del tiro al plato de Ulía. Luego vinieron las excursiones con el colegio de los jesuitas al mismo Ulía o a Jaizkibel, al principio, después los campamentos escolares en la Selva de Oza y en el Valle de Belagua que me descubrieron los Pirineos, en medio las primeras excursiones con la cuadrilla de adolescentes a cumbres guipuzcoanas y a cuevas navarras… nunca me llevaron mis padres ni mis hermanos mayores, no estaba en el adn familiar, mi abuelo nos llevaba al monte o al río Bidasoa por una suerte de deber con la abuela o una especie de coartada para poder salir de casa, no parecía feliz por la presencia de los niños, al menos, de mi presencia.

La familia materna de mi novia, y luego esposa, era de Villanúa, donde conservaba una casa, así que a los 22 años me topé de nuevo con los Pirineos y los Pirineos tomaron mi alma, su naturaleza me hizo sentirme pequeño, me puso en la dimensión del hombre frente a la tierra, marchar, ascender, trepar, sudar, sufrir, volver, descansar, recuperar… y, sobre todo, pensar. La montaña es una invitación al pensamiento, a darte cuenta de tu cuerpo, de tus fuerzas y debilidades frente a la subida, frente al peligro, frente a una fuerza que con un rayo, un desprendimiento, un mal golpe, una víbora – es lo que más temo -, un resbalón… puede apagar para siempre la luz. La montaña es vida y es muerte y porque es muerte es vida.


La montaña que nos llama en estos tiempos de peste, cuando un virus ha saltado de la naturaleza al hombre para ponerle en su dimensión, en su verdadera dimensión y el hombre no se quiere enterar. La montaña que nos acogerá de nuevo cuando nos lo merezcamos.